--- Por Valentina Ruiz —Hoy no vas a la oficina —le dije, dejando mi café sobre el mármol mientras él me miraba desde el umbral como si no entendiera lo que acababa de escuchar. Rodrigo frunció el ceño. —¿Cómo que no? —Tengo otro tipo de reunión en mente. Vístete cómodo. Jeans, camiseta… algo sencillo. Y no me discutas. --- Treinta minutos después, estábamos entrando al corazón de la Quinta Avenida. El cielo estaba claro, el sol brillaba sin culpa, y Rodrigo… parecía un hombre fuera de contexto. No por falta de actitud, sino por incomodidad honesta. —Valentina… ¿segura que esto es necesario? —Rodrigo, cariño —le dije mientras el chofer abría la puerta del Bentley—. A mi lado no vas a ser invisible. Y si la gente va a hablar… que tenga algo bueno que decir. Entramos a una de l

