Angie con el corazón latiéndole con fuerza entró al hotel, buscó el elevador y con angustia al entrar presionó el botón correspondiente. Sentía que el elevador tardaba una eternidad en alcanzar el piso donde estaba su habitación. En cuanto se abrió corrió desesperadamente en dirección hacia la puerta. Al girar el pomo, notó que Ray estaba en la pequeña sala de estar. Se volvió a ella mirándola seriamente. Se puso de pie, Angie con temor tan sólo cerró la puerta sin apartar sus ojos de él. —¿Por qué me ves así? —Preguntó él observando sus cabellos húmedos y su expresión de profundo asombro o quizá espanto. —¿Así cómo? Él apartó el gesto serio por una sonrisa al notar que no estaba incómoda ni parecía disgustada. —Así asustada. Ella respiró hondo aliviada al darse cuenta que no es

