Antes de la una Farid se estacionaba en la mansión. Ignacia muy nerviosa había pasado la mañana luego de volver en su nuevo vehículo. Aunque había cumplido con sus deberes no podía dejar de lado esa misteriosa invitación. «¡Cuántos años de servirle y nunca me había dicho cosa semejante!» Sentada sobre los sillones de una de las amplias salas para lectura y té, se sobaba las manos, aunque lo había intentado no había podido leer de su libro ni una sola página. En su reloj de pulsera notaba que faltaban tan sólo diez minutos para la una. «¿Qué querrá decirme? ¿Es posible que lo haya dicho en serio y como una cita para dos o sólo es amable conmigo?» Se puso de pie, con intención de ir al tocador por si en caso tal cita sí se efectuaba, pero tan sólo avanzó un par de pasos antes de encont

