10 de diciembre, 2027. Keira. Cada mañana una sonrisa se asomo en mi rostro al mirar junto a mí a ese tonto que logro derribar los muro que forme a mi alrededor para que no volviera ingresar a mi vida. Las cosas entre nosotros han ido bien, aun no hemos podido hablar con tranquilidad porque tiene mucho trabajo, pero me ha prometido que antes de fin de año me contaría toda la verdad, aun no se si esté lista para saberlo, pero una parte de mí quiere saber que le incentivo para que me rompiera el corazón aunque sea cosa del pasado, necesito saberlo para soltar una parte de mí que anhela ser libre y feliz. Escucho como las escaleras suenan con fuerza, suspiro al saber quiénes vienen a desayunar. Los niños entran gritando a la cocina, niego con mi cabeza y me centro en servirme café. —Bue

