29 de diciembre, 2027. Keira. Me levanto corriendo al baño al sentir como las náuseas atacan mi garganta, llevo una mano a mi boca y la cubro si sucede cualquier situación inoportuna. Abro la puerta y me dejo caer sobre mis rodillas y comienzo a expulsar lo que tengo en mi estómago; escucho como alguien abre la puerta de la habitación. —Keira, ¿estás bien? —me pregunta Sloane. Que suerte que Stefan se quedó unos días con su madre porque si no hubiera actuado como un paranoico y es lo último que deseo. Bajo la palanca del inodoro y pasó el dorso de mi mano por mis labios, limpiando mi boca. Una mano aparece en mi campo de visión, miro a Sloane, quien me invita a tomarla, la tomo porque no tengo fuerzas para pararme, me ayuda a moverme y me detiene frente al lavadero. Tomo el cepil

