Ánikka: Despierto en una habitación que no es ni la de mi casa, y menos la de la mansión Luchesse, es blanca, y no es cómoda, hasta que despierto totalmente y me doy cuenta de que estoy en el hospital, ¿Cómo vine a dar aquí? Me pregunto, pero luego los recuerdos golpean tan fuerte a mi cabeza que lo primero que hago es llorar, la cabeza me duele. —¡Despertó, despertó! ¡traigan a un médico! —grita la dulce y melodiosa voz de mi madre, una que reconozco a ciegas. —Hija, todo esta bien, no te muevas… —¿En donde está él? —es lo primero que sale de mi boca, luego de haberlo visto recibir una bala gracias a mis imprudencias. Mi madre se queda atónita ante mi pregunta, creo que eso tampoco yo me lo esperaba, pero sí, ahora me doy cuenta de la idiotez que cometí al querer hacer mi volunt

