—Isabella, nos va a dejar el avión. —No me presiones, es un avión privado y si no fuera así, tú serías el más interesado en que eso pasara. La castaña terminaba de aplicar un poco de labial mate en sus labios, estaba lista para viajar junto a Marco. Directo a Londres. Y si, abajo en el primer piso un hombre rubio llevaba en brazos a su segundo bebé, era rubio como él y tranquilo como él también. La pequeña Thais montaba sobre un caballo y estaba divertida. Pero todo para Marco era amargo, iban a viajar a Londres, donde el "super amigo" de su esposa los esperaba para que lo acompañaran a celebrar el bautizo de su primogénita. Intentó negarse tanto como pudo, pero fue imposible, Isabella no iba a ceder en eso. La vio bajar por la escalera y era todo un monumento, no parecía que habí

