Alexander. Desciendo al primer piso hasta llegar a la parte del sótano. Camino a zancadas y la adrenalina se dispara por todo mi sistema. Me tiene furioso esta situación, quiero descargar mi ira, no soporto que esa maldita mujer quiera jugar con la inocencia de mi mujer, pero que ni crea que me quedaré con los brazos cruzados. Pueden meterse con la nobleza de Ekatenina, pero de la mía jamás. Yo he vivido y sé perfectamente cuando alguien quiere pasarse de listo. Ja, se equivocaron porque Ekatenina es mi esposa y no marioneta de nadie. Fran morirá y si me llegara a arrepentir juro que le costará, ya que todo lo que ha sucedido se debe a su irresponsabilidad me ha fallado y se lo advertí se lo advertí. Pongo un pie en el último escalón del salón de entrenamiento de los visitantes VIP.

