Fran. Otro día más, pero no cualquiera, ya que mi cuerpo se prende cada vez que pongo un pie dentro de la casa de Isabel. La chica tiene lo suyo y ahora me ha prometido una sorpresa; una parte de mi desea el paradero de la enana y la otra parte quiere que ella me espere desnuda. La señora Katia me ha pedido que me apresure a encontrar a la enana, ya que tiene un mal presentimiento. Eso del mal presentimiento me ha dejado pensando y algo dentro de mí me dice que ella sabe algo que no se me ha dicho. Está la posibilidad que el jefe tenga pensado matarme por haber hecho un mal trabajo. Ah, como pensaré en la enana si me he propuesto a enamorar a la amiga y no solo eso… ¡Me está encantando el sexo con ella! Por ahora no he cumplido con el sueño de acostarme con las tres, a como puede ser e

