Este maldito quiere jugar con mi mente, que tiene que ver con que me case urgentemente a todo lo que él me hizo. Esto es una vil mentira y a la vez un juego del que no caeré, quiere jugar, vamos a jugar. Tranquilo, solo tienes que pensar un par de segundos, ellos quieren jugar con el nivel de paciencia que acostumbras, pero al diablo, les enseñaré que soy un puto del que no se pueden meter. —¿Por qué? Espero una explicación —mi furia hace que todos se pongan alerta. —Hijo, la organización pide que te cases, quieren una imagen de familia, esa que podrá escabullirse para que la policía no sospeche —mi padre se acerca a mí, con sutileza deja caer su mano en mi hombro—, es una regla que se te está haciendo aplicada, tienes que aceptarlo—esta mierda es una falacia, sin embargo, les daré una

