Me aparto de Isabel para subirme los pantalones y mientras tanto ella hace lo mismo. Oh, estoy seguro de que todo esto se volverá incómodo. —Bueno, volveré a la cocina y le diré a mi pechuga que no estás llorando y menos queriéndote cortar los pulso. Ella da media vuelta, pero antes le da una última mirada a la parte baja de mis pantalones. —No… Ella le dirá a mi hermana, rizo, mi hermana me matará —y la chica sexi se transforma en la mujer dramática y pesada. Puedo admitir que me he pasado, pero no veo nada de malo que hubiésemos tenido sexo, ya que a los dos nos gustó y no se diga de la novia de su hermana… Esa chica quiere hacer uno de mis sueños realidad. —Calma nena, ella no le dirá nada y si lo hace…. Tampoco veo problema que tengamos algo, dado que ambos somos adultos. ¡Somos

