Fran. Ahora me toca despedirme de ella porque el jefe me ha encomendado dejar a la chica y luego reunirme con la negra mamba, dado que ambos tenemos que presentarnos ante él. La negra mamba en este instante está al lado, dejándome un momento asolas con Isabel. Se ha llegado el momento de irme y no sé cómo decirle adiós. —¿Qué pasó? ¿Dónde están todos? Sin responderle rápidamente me voy hacia ella. Mi corazón se dispara y la sangre me bombea por todo el cuerpo, no quiero que esto sea una despedida, pero debe hacerlo porque mi trabajo es quedarme al lado del jefe. Meto las dos manos entre su cabello y le sujeto la cabeza. Mis labios se aferran a los suyos, mis besos son exigentes, mi lengua y sus labios. Gimo y mi lengua indecisa se encuentra con la suya. La rodeo en mis brazos, la ace

