*** Llevo más de cinco minutos caminando de un lado a otro, hasta creo que ya he hecho una grieta sobre el piso. Estoy esperando a mi abue y nada que aparece, ¿qué estará haciendo? Ah, solo espero que no se me desmaye, tengo mucho nerviosismo, mis manos sudan a pesar del clima que está haciendo. La agonía me está matando, ahora puedo comprobar que la mente es una total asesina porque puedo morir de tantas cosas que se me vienen a la mente. —Abue… —doy un grito al cielo al ver que ella hace su entrada a esta habitación—, pensé… —¡Que no vendría! Mmm… Soy vieja, pero no tonta, pensaste que no vendría porque me pondría a pensar que te fuiste hace dos o tres días, ¿cierto? Bueno, y que tu regreso será una sorpresa de una enorme boda y con la persona que menos ambas esperábamos —sus palabr

