*** Como toda una esposa feliz voy acompañada de mi sexi esposo de mentiras, uno con su mano y la mía, “la pareja feliz del año”, que ironía, hace poco era yo la que ponía las órdenes y se me tenía que complacer, pero ahora soy yo la que tengo que hacer lo que el mafioso haga y deshaga para que no lastime a mi vecino. ¿Qué tiene contra el vecino? De reojo volteo a ver al mafioso, ya ese traje que lleva puesto no me deslumbra como lo hizo la primera vez, dado que ahora estoy molesta porque está actuando como un verdadero imbécil. En el reflejo del vidrio de la ventana puedo ver mi aspecto físico, el maquillaje va con mi personalidad, pero no puedo decir lo mismo con las joyas que llevo en mi cuello, orejas, este brazalete y el anillo, es seguro que por todo esto me matan. Dudo que todo

