Capitulo 5

1151 Palabras
¿Siempre iba a ser así? Extrañar todo lo bueno que tenía en la vida sólo por complacer a papá. Me hacían demasiada falta todos, Jacob en especial, es frustrante que me hayan quitado a mi amigo, mi casi novio, mi hermano mayor, literalmente mi todo. A mi madre con la que siempre podía contar, mis tías que nunca me fallaban, mis tíos que siempre me sacaban una sonrisa, mis abuelos tan consentidores, ugh. Sonó la alarma en el momento justo para sacarme de mis maldiciones internas, llevaba ya un mes y medio lejos de casa y cuando sentí algo que me preocupó demasiado. Sed. Había estado alejada de mi familia y eso hacía que no recordara cosas vitales. Me levanté de un salto antes de que mis compañeras se despertaran, me puse algo de ropa, los zapatos, una chaqueta y salí corriendo de la habitación, sigilosamente. Sólo una vez había salido de cacería sola. *Flashback* Tendría tal vez 11 o 12, joven e inexperta, salí de casa en un acto de rebeldía, manteniendo mis pensamientos a raya para que papá no se diera cuenta de que estaba consciente. Me alejé lo suficiente de mi familia y de la manada, quería evitar accidentes, entonces estuve preparada, vi un pequeño ciervo, vacíe mi mente y en un acto instintivo me lancé sobre él. En cuanto llegué a casa me esperaba un gran regaño, fue estúpido, tienen un olfato perfecto, aunque me hubiera ido a Brasil, me encontrarían. Pero valió la pena, pues a raíz de eso mis padres se dieron cuenta de que ya no era una niña pequeña y ya podía empezar a valerme por mi misma. *Fin del Flashback* Era la hora, tenía que aprender a hacer las cosas por mi, sin pensar en lo que ellos dirían. No temía de cazar, temía que se fuera de mis manos y llegar a lastimar a una persona. Caminé de hasta llegar a las afueras del campus, ahí había mucha vegetación. El lugar perfecto pensé, me desconecté de mis pensamientos para concentrarme en los sonidos y olores a mi alrededor. Y entonces oí un golpe seco, como si das rocas se golpearan mutuamente con una fuerza bruta. Ese sonido ya lo había escuchado. Emmett. Jasper. Papá. Los días de tormenta mi familia se iba a jugar béisbol y a mí por ser frágil me tocaba quedarme con mi abuela a ser árbitro. Me asustó y a la vez me emocionó, había la posibilidad de que aquí haya vampiros, y dentro de eso está el riesgo de que sean poco amigables. Rayos. Me apresuré a cazar algunos animales pequeños, sólo para controlar la sed mientras investigaba y observaba con atención a cada chico, debían dar algún indicio de que no fueran humanos. Llegué a la habitación corriendo por mi mochila y pasé a la cafetería por algo de tomar. Estaba consciente de que la cafeína me afectaba pero no me importo demasiado. Estaba concentrada en buscar alguien de mi especie, bueno alguien vampiro. El día me pasó volando y como siempre, después de clases iba a hacer tarea con los chicos y a comer -¿A dónde te fuiste por la mañana, Ness? inquirió Hannah. -¿Acaso ahora te intereso? —respondí, para que viera que no era una más de sus víctimas. Sólo rodó los ojos y volvió a sus asuntos. Al ser el almuerzo, aún tenía una tarea pendiente, entonces puse todo mi empeño y atención en terminarla a tiempo. Cuando dos chicos llegaron a sentarse con nosotros, alcé la vista y vi al chico más lindo que alguna vez imaginé. Emma entró en acción. -Renesmee, ellos son Thomas - un chico agradable, asintió y sonrío amablemente y Nik-este sonrió pícaramente. -Hola -les dediqué una sonrisa a ambos y dejé mi mirada un poco más de tiempo sobre Nik. Pálido. Olor suave. Belleza encantadora. Oh no. Al percatarme de que aún lo estaba viendo bajé la mirada nuevamente a mi tarea, la terminé y me despedí de todos, no sin antes sacar a relucir mis sentidos desarrollados. Jamás había conocido a otro vampiro que no fuera de mi familia, excepto por los Denali, otra familia como la nuestra, que se alimenta a base de sangre de animales, así que no sabía con exactitud cómo debía verse, saqué mis conclusiones a base de mi conocimiento básico de vampiros, que no era mucho para ser uno. Terminé mis clases y volví a la residencia, no sin antes pasar a la oficina de correos. Había decidido contestarle a Jacob mediante una carta y ahora había obtenido una respuesta de vuelta. Abrí el pequeño paquete y vi la carta. Mi Renesmee: He estado pensando demasiado en ti, creo que me volveré loco sin tu presencia, no quiero que me olvides, por eso te envió esta pulsera, yo tengo la mitad, tú entiendes, nos complementamos el uno al otro... Te quiere Jacob Mis ojos se iluminaron al ver un lobo tallado en madera con un colmillo a su lado, me la puse inmediatamente. No queda duda que adoro a ese lobo. Mis lágrimas empezaron a caer sin previo aviso, una ola de nostalgia me golpeó, desearía estar a su lado justo ahora, contarle que al parecer había encontrado a otro vampiro, aburrirlo con pláticas sobre mis clases, amigos nuevos, pero estaba condenadamente lejos. Decidí tomar una pequeña siesta para apartar todos los pensamientos negativos que estaba teniendo. Hasta que unos golpes en la puerta interrumpieron mi sueño. Me levanté a regañadientes y traté de poner mi mejor cara. -¿Sí? Y ahí estaba, Nik, el sujeto que posiblemente era un vampiro. -Oh, hola sonrió con esa dentadura perfecta- no sabía que eras compañera de habitación de Emma. -Así es y ella no está ahora, así qué -vacilé esperando a que él completara con lo que sea que quisiera. -Así que sí me permites pasar por algo que ella tiene. Reí ante su comentario. -Apenas te conozco y ya quieres pasar a nuestra habitación -alcé una ceja. -Conozco a Emma desde hace un año -dijo como si la situación lo divirtiera por favor -puso cara de cachorrito herido. -Apresúrate. Nik pasó y sacó algo del escritorio de Emma. -Muchas gracias, Renesmee -con un tono muy educado. -No fue nada -comenté restándole importancia. Al salir rozó mi brazo y sentí una frialdad con la que estaba familiarizada. Las chicas llegaron a la habitación y enseguida le comenté a Emma de la -No fue nada -comenté restándole importancia. Al salir rozó mi brazo y sentí una frialdad con la que estaba familiarizada. Las chicas llegaron a la habitación y enseguida le comenté a Emma de la situación con Nik. -Oh si, lo había olvidado, gracias por dejarlo pasar. Cada una se puso a hacer sus cosas y yo seguía sin convencerme a mí misma de si era verdad o no aquel asunto con el chico misterioso.
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