Unos siete minutos más tarde la implacable batalla continuaba, Daniel tenía al alcohólico tipo en el suelo y seguía proporcionandole duros golpes por todo el cuerpo. Un estridente silbido se escuchó en la entrada del restaurante, los guardias del hospital llegaron, las súplicas de la atractiva mujer habían sido escuchadas dos caballeros robustos y fuertes de una bonita tez negra intervinieron en la riña y separaron a los individuos. Por supuesto a pesar de que fueron alejados los chicos continuaron insultandose hasta que dejaron de ver sus caras. De igual manera en las puertas, un montón de desconocidos se reunieron a causa del escándalo que se formó y cuchicheaban entre si El clínico tenía el labio reventado, dos moretones en los brazos y una raspadura en la rodilla derecha.Al padr

