-¡Estás enamorada de Tobías Whitman!-grito. En ese preciso instante un auto n***o se detuvo al lado de nosotros y la puerta se abre, bajandose nada más que el mismo Tobías. No puede ser. Se acerco hasta nosotros, lucía diferente pero seguía fisicamente como los Dioses, perfecto. -¿Porque te fuiste sin avisar?-se acerco directamente a mi. -No voy hablar contigo tampoco, quiero que ambos me dejen en paz. -Me di la vuelta para entrar al bar. -Tienes que explicarme -me tomo por el brazo, tiro de mi hasta quedar frente a él, en un espacio tan reducido de su rostro -No hay nada que decir, vive tu vida.-lo mire desafiante, ya no le temía a nadie -No, ven conmigo -Susie, no les diré a tus padres donde estás, merezco tu rechazo pero no lo acepto. Ten por seguro que volveré por ti. -Dijo D

