Capítulo 37 —Desayuno gourmet Narrador: Laila se despertó y, al abrir los ojos, la habitación parecía más grande y silenciosa de lo que recordaba. Extendió la mano hacia el lado de la cama, pero solo encontró sábanas frías y arrugadas. Bryan no estaba. Se incorporó, sujetándose la sábana alrededor del cuerpo, y recorrió la habitación con la mirada, sintiendo una extraña mezcla de frustración y curiosidad. Al costado de la cama, donde había dormido Bryan, le había dejado una de sus sudaderas para que se la pusiera. La tomó y, luego de llevarla a su nariz y aspirar profundamente el aroma de su amante, se dio ducha rápida, y se la puso. Le quedaba ancha, rozándole la mitad de los muslos. Descalza, salió del dormitorio en busca de Bryan, y al llegar a la cocina, lo encontró allí, totalmente

