Capítulo 35 —Eres mía y te lo haré sentir… Laila Sentir el calor de su cuerpo pegado al mío, ver sus ojos llenos de deseo al mirarme y escuchar su voz, esa voz grave y rasposa que parecía acariciar cada rincón de mi piel al susurrar en mi oído, era algo imposible de resistir. Su boca se fundió en la mía en un beso voraz, un beso que desbordaba de urgencia y que dejó cualquier resistencia desmoronándose. Sentía el pulso desbocado de su pecho contra el mío, y sus manos, fuertes y seguras, trazaban un recorrido que hacía arder cada centímetro de mi cuerpo. En menos de un suspiro, la ropa había desaparecido; ni siquiera recordaba cómo había sucedido. Estaba completamente desnuda frente a él, pero no era solo el cuerpo, era como si su mirada me hubiera despojado también de mi voluntad, de mis

