Luego de aquella tan inesperada confesión no me quedo duda de lo que ambos sentimos es tan real como los fuertes latidos de mi corazón cada vez que le veo, como las olas en plena tempestad… Al cabo de ese beso Daniel se había encargado de deshacerse de mis shorts rasgados y de todo lo demás con ellos llevándome de nuevo al paraíso de la mano de sus caricias que no podían ser más placenteras, él llenaba todos mis vacíos, miedos eh inseguridades llegando peligrosamente a convertirse en parte fundamental de mi vida, en una de mis razones tanto que no me importa el hecho de volver a sentirme vulnerable… luego de alcanzar ese delicioso estallido terminé exhausta sobre su pecho cerrando mis ojos me dejé vencer por el más profundo sueño totalmente feliz de estar acompañada de la persona con la qu

