No he de admitir que todo está perdido, aunque mi cerebro guíe mis pies de forma errática por las calles aledañas al infernal edificio debo mantenerme óptima o perderé la cabeza, pero ¿Qué podría hacer? En mi cabeza se muestran cada una de las posibles pruebas que podría utilizar a mi favor descantándolas en segundos al ser consiente que no valdría la pena, pues esa mordida fácilmente pudo haber sido infringida durante el supuesto robo a la oficina y el ataque a mi apartamento ya ha obtenido un culpable… No existe crimen perfecto debe haber algo que no estoy viendo, algo que me ayude a probar mi inocencia algo se me va a ocurrir… En medio de cada paso que doy me voy quedando sin opciones, no puedo volver a mi apartamento por lo que decido rendirme marcando de nuevo el número de Daniel… Per

