Elio lo entendió todo, sabía que debía ir con ellos sin oponer resistencia. Acunó el rostro de Luna. —Todo va a estar bien, amor, solo calma. Los mejores abogados me sacarán de esto y probaremos que no ha sido negligencia, que alguien hizo esto para dañarnos, ahora, solo cuídate, y cuida de nuestra hija, volveré pronto, muy pronto. Elio besó la frente de Luna. Ella conservó la calma. El hombre fue con los policías, Xavier y Marcos fueron detrás de èl, subieron al auto y siguieron al auto de policías. Marinela y Mayte vieron esa caravana salir. —¡Es mi hijo! ¿Es Elio ahí? Mayte tuvo miedo, pero estaban ya dentro de la mansión. Al entrar, encontraron a Luna, que estaba pálida y temblorosa. Mayte corrió a abrazarla. —¡Se llevaron detenido a Elio! No entiendo de que le acusan, por f

