Sentía que Andrew era una especie de osito que necesitaba protección ahora, su masculinidad y físico hacían que la gente pensara que podía ser duro e inaccesible a veces, pero, aun así, aquí estaba sentado en su escritorio buscando consuelo, pensé en proponerle llevar a los niños, para que tuviera aun apoyo, porque ciertamente no podía dejar la empresa ahora para acompañarlo en su dolor. —Ve a ver a tu madre, puedo hacerme cargo de lo que sea necesario en la empresa y en cuanto pueda iré a buscarte— sabía que esto sería algo sumamente duro para él, mi corazón se hacía pequeño por no poder estar a su lado como él lo estuvo para mí, porque más allá del entierro o la ceremonia religiosa, los días más difíciles venían después, cuando te dabas cuenta que no podrías volver a hablar con esa pers

