Santino Se mueve con fuerza bajo de mi, extrañamente mi mano duda la ir acariciando su abdomen plano, para dirigirse a su pecho. mi boca va a su cuello besándolo con desespero, inhalado de vez en cuando su delicioso aroma. —No, pare—Me dice, pero yo hago caso omiso a esto, mi mano deja la exploración de su torso, para ir al resorte de su pantalón, y bajarselo, ya a estas alturas me importa una mierda sus tetas, y las atenciones, solo quiero hundirme en ella. Con mis dedos comienzo a bajar su pantalón—No, por favor, pare ... por favor Me dice quebrando se su voz, es un sonido de súplica, agónico, agudo... me hace detenerme de golpe. separando mi rostro de ella, la miro a los ojos, pero necesito varios pestañeos para poder ver a través de la niebla del deseo. Cuando veo su rostro asus

