Santino —¿Qué?—Le pregunto girandola no violentamente, pero tampoco de forma suave, Y antes de que baje la mirada, le detengo la barbilla obligandola a mirarme—Repítelo Esta vez no se lo pido, se lo ordeno, sé que mi mirada ya es fría, vuelvo ser el maldito mafioso, pero no es mi intención, solo que esta mujer me frustra demasiado —Es que debió costarle mucho... igual que el vestido... y al final yo me iré... y... tal vez pueda darselo en un futuro a su... bueno—Pasa saliva, y le cuesta decir las palabras —¿A mi que, Nayla?—Le pregunto con la voz cargada de enojo, frustración y una ligera pizca de ganas de sacar esa fierecilla que lleva dentro, presiono un poco mas su barbilla—CONTESTA CARAJO Mi voz es fuerte, no tanto como cuando quiero ser cruel, pero tiene el efecto que deseo, Nayl

