Episodio 3

1189 Palabras
—Demasiado—Hasta me había desmayado cuando empecé a ver triple. — ¿Qué has pensado hacer luego de la boda? —La verdad no se, quiero descansar y entender todo—Descansar era lo que más necesitaba en estos momentos, mi cabeza apenas y podía procesar toda la información. —Sí claro. Creo que el peor dolor es que ellos no han mencionado nada, pero no me quedaré con la duda de porque nunca lo hicieron, ya que con Adam llevo años, ni siguiera días. —Y nunca mencionaron nada. —Él dijo que te había comentado. —Sí, me comentó que se parecían. —Que se parecían, pero eso no significa que sean idénticos— el tema me estaba cansando porque entre más lo pensaba mayor me abrumaba y hablar sobre él no me servía. ¿Si lo olvido? Sería lo mejor. —Error de él—dice de manera amable—, igual disfruta tu día. —Trataré—Me es difícil disfrutarlo ya. —No te dejes abrumar por tres hombres iguales—ya lo estaba. Ya me encontraba abrumada con todo esto de los trillizos. —Eso es imposible—no es como si fuera una muerte de alguna mascota o que se rompiera algo importante. Aunque si fue así, la confianza se rompió un poco. —El tiempo dirá— ¿Qué cosa? —¿Dirá qué?—adivina, no soy y lo que más necesito es tiempo lejos. —Si te acostumbras a ellos tres—Consideraba que ni viviendo con los tres. Solo me estaba confundiendo más y abrumado más esta conversación, no me ayudaba en nada, ni siquiera me daba moral. —¿Cómo? —si tanto cree que me voy a acostumbrar, que me diga cómo será eso. —De verlos. —Y confundirlos—porque es claro que solo los confundiré. —Se visten distinto. Eso es algo que a mí no me consta, no tengo ni idea como son, yo solo veo tres veces la cara de mi esposo y nada más. —Yo no se como, es la primera vez que los veo— y no me agrada hacerlo. —Con el tiempo, verás que no es tan difícil—lo habla como si fuera tan fácil, él tuvo años para saber cuál era, cuál—. Lo bueno es que los tres maduraron, antes hacían las cosas y se hacían pasar por el otro. ¿Espera que eso me dé tranquilidad? Porque si era de ese modo no lo estaba logrando, antes me ponía peor de como andaba, pero ya era momento de ponerle final a esta conversación de una vez por todas. —Está bien. — ¿Salimos de la pista o quieres bailar con otra persona? Uy no, no deseo bailar con nadie más, no quiero que esa otra persona me pregunte más cosas sobre los hermanos iguales de mi esposo. —Salir—pido y me ayuda a salir de la pista. Aprovecho y me siento mientras mi suegro se aleja hacia mi esposa. En eso veo como Adam, al menos por el traje sé que es mi esposo y eso me tranquiliza un poco. —Hola cariño—me da un beso. —Hola—se sienta en su silla y me mira. —¿Cansada? —no te imaginas cuanto. —Algo—ya quería que la boda terminara y volver a casa. —Dentro de un rato nos escapamos ¿Te parece?—me sugiere y me gusta la idea. —Sí—no me molestaba para nada la idea, además ni conocidos míos eran la mayoría de los invitados. —Esperemos un rato y nos vamos a descansar, nadie lo notará—en eso veo a mi suegra acercarse con una sonrisa enorme en la cara y espero que no sea buscándome a mí. —Bueno—Adam me dio un beso y cuando nos separamos fue arrastrado por su madre. Al menos no me llevo a mí. —Chao—le digo mientras ella se lo lleva. —Ya vuelvo. —Bueno—veo como lo acomodan para tomarle fotos. Me puse a comer mientras miraba a todo el mundo y me era inevitable no pensar en todo lo sucedido, pude ver al chico que cargaba la pantaloneta charlando con varias personas de manera animada, mientras al otro estaba entre un pequeño grupo escuchando con atención, más serio. —Me explotará la cabeza— es demasiado para mí. Luego de varios minutos Adam llegó a mi lado. — ¿Vámonos? Aprovechemos—no tenía ni idea a donde me iba a llevar. — ¿A dónde? —necesitaba preguntar. —Lejos de aquí—me dice—, vamos a casa a descansar. Lo que más quiero. — ¿Qué hora es? —debía asegurarme que no fuera tan temprano al menos. —Son las 10—Me parecía buena hora para irnos. —Está bien, vamos—me levanté. Él me agarró la mano y me sacó del salón, para luego dirigirnos hacia su carro y subirnos. Lo miro mientras enciende el carro y arranca. — ¿Dónde vamos?—Ir a casa no me resultaba un buen plan, quería algo más. —A la casa ¿Quieres ir a otro lado?—Estaba entre decir que sí y no. —No se, por eso pregunto—varias veces, para asegurarme que si quiero ir a la casa. —Un viaje corto, ¿3 días? Tú y yo solos—me ofrece. — ¿A dónde?—me gustaba el plan, pero no era tan sencillo, eso podría ayudarme a despejarme. —Una casa de campo, piscina y un buen clima—dice y luego añade—, algo para relajarnos. —Acepto—es algo distinto a pasar el resto de días en la casa—, ¿Cuándo vamos? No teníamos nada en el carro, porque ni siquiera pensábamos viajar, al menos yo no tengo informado que fuéramos de luna de miel. —Mañana temprano, así que hoy dormimos—Me parece bien, pero… — ¿Maletas? —También las alistamos—me informa. Sí, ¿Pero ahora? ¿Mañana? ¿Cuándo? — ¿Ahora? —le pregunto. —Mañana Reina, ahora vamos a dormir. —Está bien—me recosté en su hombro con cuidado. Me quedé recostada hasta que llegamos a casa, ahí me bajé del carro y entré a esta, ya por fin estábamos en nuestra casa, apenas entró Adam lo mire. —¿Me ayudas con el vestido?—preguntó. —Sí, claro—se acercó y me empezó a soltar el vestido—. Por fin saldrás de ahí. —Sí, pesa un poco—le digo y aprovecho para comentarle algo que llevaba días pasando por mi cabeza—. Oye, no se si te parece, pero yo quiero meterme a estudiar algo. Ya que no tengo nada para ayudar en los gastos de la casa. —Listo, liberada—menciona mientras deja caer mi vestido—. ¿Algo como qué? —Como veterinaria, algo así.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR