—Pues piensa donde quieras estudiar y lo que quieras estudiar— eso significa que si le parecía que lo hiciera, de igual manera no iba a descuidar ninguno de los oficios de la casa.
—En donde no se—fui y me cambié de ropa—, voy a mirar.
—Tienes tiempo para ver—me dice.
—Están abriendo inscripciones, por eso te comento—necesito para poder estudiar lo que deseo hacer.
—Hazlo, si es lo que quieres por mí está bien, me parece bien que quieras estudiar—pensé que le pondría problemas al asunto, al final soy yo quien se encarga de mantener todo limpio.
—Te comento también para que me ayudes a buscar un empleo de medio tiempo—el dinero que él ganaba por su cuenta apenas y nos alcanzaba para vivir y si podía pagarme mi propio estudio y aportar de nuevo para la casa se que eso nos ayudará mucho.
—Ah, okay—se limita a responder y creo que se molestó.
—Si no es molestia—le digo.
No quiero que sienta que es inútil o algo por el estilo, deseo ayudarlo y apoyarlo lo mejor posible.
—Claro que no lo es, eres mi esposa y haría lo que sea para que te superes cada día—me comenta—. ¿Trabajo de medio tiempo en qué?
Aunque la familia de Adam es millonaria, él prefiere salir adelante por su cuenta trabajando y no pidiendo dinero a sus padres, no le gusta ser una carga para ellos cuando ya es un adulto.
—No se, cualquier cosa—si me tocaba limpiar lo haría, lo que fuera para poder apoyarlo y más luego de todos los gastos de la boda.
—Está bien, lo haré.
—Gracias—le doy un beso.
Él me abraza y me besa, adoro sus besos bastantes, cuando se mete al baño, yo me acuesto en la cama sintiendo un alivio muy grande, ya me dolía todo. Adam volvió al rato y se acostó a mi lado abrazándome.
—Ahora eres mi esposa—me dice mirándome.
—Lástima—digo con un poco de burla.
— ¿Para mí o para ti?—me pregunta.
—Para mí—le respondo—. Lástima que ya es definitivo y no hay cambio de pareja.
Me río fuerte al ver su cara.
— ¿Por qué vas a cambiar? Conmigo es suficiente.
—Muestra—lo reto.
—Todo yo—señaló—, en bandeja de plata.
Me senté encima de él y acerqué mi rostro a su cara.
— ¿Será?—dije de forma coqueta a centímetros de su boca.
—Claro, solo debes comprobarlo—inquiere y sonrió.
— ¿Cómo lo compruebo?—pregunto con curiosidad.
Ya había decidido olvidar todo lo sucedido en la boda y disfrutar de este momento con él.
—Tocando primero, es muy importante tocar todo y probar lento—me dice.
Me termino de acercar a su cara y lo beso con lentitud.
— ¿Así?—pregunto cuando me separe.
—Sí, y mejor aún—empezó a subir sus manos por mis piernas de manera lenta.
Estaba disfrutando este momento a su lado, era gratificante solo estando nosotros dos, no había preocupaciones y nada que molestara, solo la pasábamos bien.
— ¿No vinimos a descansar?—preguntó con sarcasmo.
—No, ¿Cuándo dije eso?—se hace inocente.
—Cuando veníamos—le volví a besar de manera lenta y pausada.
— ¿Segura que eso dijimos?—él se ríe un poco.
No hemos descansado nada, pero al menos ya estamos en casa y no en la boda con todas esas personas.
—Creo, igual toca madrugar—le recuerdo—. Debemos viajar.
—Sí, luego, imaginemos que seguimos con la celebración.
Me besa y le correspondo sin problema, disfrutando de cada sensación, pero a mitad de este Adam se queda dormido, le observo un momento y me acomodo abrazándolo, para luego dormirme.