RILEY Colgue la llamada y mi corazón quemaba. Dejar ir a una persona con la cual ya existían sentimientos dolía. Decidí bloquear su número, era definitivo. Aquella tarde me quede acostada llorando, me habia enamorado de Tarren, ¿porque esto me pasa?, hoy lo deje ir y me duele el ya no verlo más. Me rehuse a siquiera comer, no tenia apetito, unicamente quería dormir. Debora entra a la habitación. -Hey, ¿que ocurre?, no has comido hija.-Se sienta a mi lado. -Mamá Me senté y mi voz se rompe completamente, abrazo a Debora tan fuerte y apretado. Lloré, lloré a gritos. Cada cierto rato me ahogaba entre mis propias lágrimas, se sentía fatal tener un corazón herido. -Bebé, ¿que pasa hija?.-Debora acaricia mi cabello. -Es Tarren.-Dije entre sollozos. -¿Le paso algo?. -Es un maldito

