Una noche con el desconocido.

1245 Palabras
-¿Que?, no puede ser.-Dice él. -Si, pero ya no importa. No quiero hablar de ese bastardo. Lo veo que se pone de pie y rascaba su cabeza. ¿Que le pasa?. -Creo que debo interrumpir la conversación.-toma las llaves. -¿Que?, no. Ambos estamos borrachos, bueno no te conozco pero no me gustaría que tuvieras un accidente. -Bien. Se sienta y me percato que su mirada cambia, de amable a empatico, en un segundo tenia una mirada seductora y de lujuria. Sentí un calor recorrer mi cuerpo, decidi liberarme del blazer. -Lo siento es que me d..-Me interumpe. Antes de poder terminar de hablar se avalanza sobre mi y me besa. Al principio intente quitarlo de encima, sin embargo la lujuria de sus labios y el calor que abrumaba mi cuerpo logran una conexión particular. Fue inevitable. Sin separar nuestros labios, me arrastra hasta su habitación, cierra la puerta detrás de él. Ya no teniendo la capacidad de controlar mis actos estaba decidida a disfrutar y en lo posible olvidar y vengarme. Porque claro, Nathan se enteraria de esto y lo haría pagar por lo que me ha hecho. Este apuesto y sexy hombre se pone en frente mio, muerde su labio y tomandome el atrevimiento suficiente comence a desabrochar los botones de su camisa. Él juega con las tiras delgadas de mi vestido dejando así expuesta mi clavicula, se agacha un poco y besa mi piel. Ante su toque mi piel reacciona y se eriza. El vestido se desliza cayendo al suelo. En muy pocos segundos ambos estabamos completamente desnudos, entre besos y caricias, él me empuja suavamente y caigo a la cama. Me arrastro un poco y flexiono mis rodillas, separando ambas piernas, dejandolas libres y expuestas para este desconocido hombre. Probablemente se que no recordare lo que haré hoy, pero al menos voy a saciar la venganza al lado de un hombre que parece hecho por los mismos Dioses. Apoya su cabeza en mis rodillas como si estuviera teniendo una batalla interna. -¿Que ocurre?.-Dije agitada. -No quiero que pienses que me estoy aprovechando de tu embriaguez o que soy un abusador. -Te concedo el permiso.-Reí.- -Pero. Al parecer es un poco timido, asi que tome la iniciativa tomo su delicado y masculino rostro con ambas manos y lo atraje hasta mi, plantando un apasionado y acalorado beso en los labios. Se arrastra hasta su cadera quedar completa entre mis piernas. Apoya ambos brazos alrededor de mi cabeza sin dejar de besarme cuando siento su erección palpitante. Pongo mis manos en su espalda y clavo suavemente, sin ejercer mayor presión. Mi toque lo incita y sin mayor preambulo su m*****o se introduce en mi interior, gimo al sentirlo. -¡Ah!.-Gemí. Mi primer y único hombre siempre fue Nathan, estaba acostumbrada a su miembro...pero el de este sexy sujeto era distinto, mas grueso y grande, lo que provocaba que tuviera inmensas olas de continuo placer y mayor excitación. -¿Te duele?.-Una gota de sudor suya cae en mi frente. -¡Uhm no!, ah, no pares por favor. Luego cambiamos de posición, ahora estaba recostada sobre mi vientre, boca abajo. Él pone sus manos en mi cadera y hace que la levante y se vuelve a introducir en mi, apoya una de sus manos en mi hombro, mientras que la otra mano la clava en mi cadera generando mas intensidad. Nuestros cuerpos chocaban tan exquisitamente, él pone ambas manos ahora en mi cadera y aprieta, siento cuando llega el momento del extasis final y gimo por una última vez fuerte, en muy pocos segundos es el turno de él. Su m*****o sale de mi y el cansancio rapidamente se apodero de mi. Me deje caer en aquella cama...... PENSAMIENTO DE TARREN Hace varios años que vivia afuera de Estados Unidos, me encontraba residiendo en Francia por algunos desafortunados acontecimientos con mi familia, pero ahora no tenía opción y tuve que volver ya que mi hermana contraera matrimonio con un imbecil soñador el cual su papá se ha esforzado en que continue su legado en el mundo automotriz, Xavier Laughty es un magnate increible. Pero esa unión no me convencía, ese tal Nathan era un imbecil en todos sus sentidos, la primera vez que vio a Alicia dijo que se enamoro a primera vista, no le creo. Imbecil. Con total desagrado regrese a este show barato, en medio de la festividad y con algunas copas encima, en la cocina vi a Loren con las demás empleadas y una chica la cual jamas he visto. Trae un vestido color vainilla satinado, su cabello cafe oscuro. Sigue pacientemente a Lorna en todo lo que ella le ofrece, decido por seguirla, no se porque pero aunque no haya visto su rostro mi corazón comenzo a palpitar de manera erratica. Tras beber el ultimo sorbo de vino, la encuentro sola al lado de la mesa montada con el delicioso Buffet. Sus piernas lucían debiles, pareciera como si quisiera caer. Me apresuro y sin querer el cuerpo de ella se va hacia atrás, da un giro y chocamos frontalmente. Preocupado alzo su rostro para ver si estaba bien, pero mi sorpresa fue mayor cuando vi esos ojos celestes cautivadores. Tras unas rondas conversando me dice que Nathan es su novio, ¿pero como?, ¿esta jugando con ambas?, pedazo de mierda. Aproveche el momento para hacer que ella se distraiga y es en ese instante que una idea atraveso mi cabeza. Hacer pagar a Nathan por burlarse de Alicia, esto no quedará así y mi juego comienza haciendo mia a su novia o ya ex novia. Riley. Cada cierto rato sentía culpa por estar aprovechandome asi de ella, cuando esta chica era una victima de esa basura de Nathan, pero es que su piel, su rostro tienen algo que me hace continuar probandola. Simplemente era exquisita en todo sentido. La vi disfrutar y no puedo negar que goce cada minuto estando adentro de ella, me brindo un placer inigualable. Su cuerpo cae rendido a mi cama. Me levanto y en el armario busco una polera mia para poder vestirla y que no se sintiera mal al amanecer. La vesti y la tome entre mis brazos completamente dormida, la acoste en la cama y cubri su cuerpo, no estaba seguro pero me acoste a su lado. Cuando desperte y asimile que ya era de día, me percato que ella tenia su cabeza apoyada en mi pecho y su mano cubriendo mi m*****o, no aguante la risa de ver eso. Ella despierta y me mira con pánico, da un brinco y cae de la cama. -Hey, hey tranquila.-Digo mientras me siento en la cama. -¿Donde estoy?.-Mira alrededor. -Estás en mi casa.-Respondo con tranquilidad. -¿Como llegue aquí?.-Mira su ropa y se percata que no era la suya.- ¡Dios mio!. -Yo te traje.-Relajo los hombros. -No, no puede ser. ¿Que hice?. -Tuvimos sexo si eso es lo que quieres saber. Bastante sexo.-Rio mientras muerdo mi labio. -¡Ay no!, mi mamá me matara.-Cubre su pecho. -Ya eres adulta y me diste permiso para tener sexo contigo. Me causa ternura ver sus reacciones, es mas que evidente saber que clase de mujer es. Una con valores, que nunca ha hecho este tipo de cosas y está asustada, me conmueve. -Es que yo, yo.-Se pone nerviosa.- Ni siquiera se como te llamas. -Me llamo Tarren Dankworth, un placer. -¿Tarren Dankworth?
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