Capítulo 1

1243 Palabras
Conduje peligrosamente a través de la carretera necesitando un poco de adrenalina que me hiciera sentir vivo. Anduve sin rumbo hasta que finalmente decidí ir hacia las afueras de la ciudad en donde suelen llevarse a cabo las carreras clandestinas. Al llegar ahí noté que había un grupo de personas reunidas sobre la pista y dos motocicletas ubicadas en la línea de partida por lo que inmediatamente me posicioné junto a los dos corredores haciendo girar el neumático sobre el pavimento provocándolos a propósito. Mientras estaba en medio de mí demostración, ví que el encargado de dar la orden de salida se posicionó frente a nosotros sosteniendo una bandera en sus manos. _ ¿Están listos?_ nos preguntó, a lo cual yo asentí decidido. Él subió la bandera roja mientras yo bajaba la visera de mí casco y luego puse mí mano sobre el acelerador listo para salir a toda velocidad apenas me dieran la órden. _ Tres... dos... fuera!!!_ Gritó. En cuanto bajó la bandera giré el acelerador de mí motocicleta dejado una estela de humo y polvo sobre el pavimento mientras era seguido de cerca por los otros dos. Al llegar a la curva pronunciada en donde la mayoría de los corredores desacelera yo mantuve la misma velocidad inclinando mi cuerpo junto con la motocicleta hasta casi rozar el pavimento con la rodilla y luego volví a enderezarme sin perder la estabilidad. No tuve que hacer mucho esfuerzo para dejarlos atrás ya que es bien sabido que aún no hay nadie que pueda superarme sobre la pista y por eso, a los pocos minutos ya estaba cruzando la línea de meta con una amplia ventaja sobre los demás competidores, consiguiendo con eso una clara victoria. Al bajarme de mi motocicleta ví que el corredor que llegó en segundo lugar venía hacia mi con cara de pocos amigos. _ ¿Quién diablos te crees para entrar a la carrera a último momento? Las apuestas ya estaban hechas y me hiciste perder dinero._ Me apuntó con su dedo índice mientras yo sonreía de lado. _ Jodete, imbécil..._ No hice más que decir eso que el bastardo me estampó contra la pared sujetándome del cuello de la chaqueta. _ ¡Maldito niño rico! Te crees muy listo ¿No es así? Cómo se nota que a ti el dinero no te importa._ Me zamarreó fuertemente logrando que mi paciencia se fuera a la mierda. Miré sus manos arrugando mi chaqueta favorita y entonces una cólera incontrolable se apoderó de mi. _ Quita tus asquerosas manos de mi chaqueta o de lo contrario te voy a destrozar ese horrible rostro que tienes._ Le dije mirándolo a los ojos consiguiendo que el imbécil soltara una carcajada. _ No me hagas reír. Crees que un debilucho como tú puede..._ Antes de que terminara de hablar le propine un cabezazo en el rostro destrozándole la nariz por dónde comenzó a brotar sangre inmediatamente. Su ropa de tiñó de rojo al instante mientras él trastabillaba hacia atrás sujetándose la nariz con ambas manos y entonces aproveché la oportunidad para darle un puñetazo en el estómago que lo hizo caer de rodillas. _ Nunca subestimes a un adversario por su tamaño. A veces no hace falta ser fuerte, si no un poco loco._ Le respondí alejándome de allí. Si algo aprendí de Noah es que al momento de pelear no se necesita tener algún tipo de entrenamiento o tener fuerza bruta, lo que se necesita es no tenerle miedo a nada y ser lo suficientemente loco como para enfrentarte a un adversario mucho más poderoso que tú. Volví a montarme a la motocicleta y conduje de regreso a la ciudad. Debido a la hora que era, el desfile ya había terminado y de seguro Emma ya estaba de regreso en su casa. Por otro lado, era consciente de que debía intentar reparar mi error y por eso compré un ramo de rosas dispuesto a ofrecerle una disculpa por faltar a su primer desfile, pero cuando llegué a la casa donde ella vive, ví que estaba hablando con alguien en el pórtico. Me oculté detrás de una columna al darme cuenta de quien era esa persona y me quedé un momento escuchando su conversación. _ Estoy orgulloso de ti, Emma. Hoy demostraste que estás a la altura de cualquier diseñador reconocido._ A pesar del tiempo que llevamos siendo amigos, su voz aún sigue erizando mí piel con tan solo oírla. _ Estás exagerando, Ben. _ Claro que no. Realmente te luciste esta noche, además déjame decirte que te ves muy hermosa._ Al oír esas palabras apreté mi agarre sobre el ramo de rosas lastimando mis manos con las espinas. _ ¿Lo dices en serio? _ Por supuesto._ Miré por el borde de la columna y entonces ví como Ben acariciaba el rostro de Emma mientras ella le sonreía ampliamente._ Eras mucho más hermosa que todas esas modelos juntas. No podía seguir presenciando esa desagradable escena y por eso me marché de allí de inmediato, no sin antes botar el ramo de flores en un contenedor de basura. Luego de dejar atrás la casa donde ella vive me dirigí al bar de siempre donde suelen reunirse aquellos que dicen ser mis amigos. Esta noche quería olvidarme de todo y por eso estaba decidido a embriagarme una vez más hasta perder el conocimiento. Después de varios tragos ya no sabía dónde estaba parado ni con quién, solo sé que de un momento a otro ya iba camino al estacionamiento en compañía de alguien que había conocido dentro de aquel bar, el mismo que luego de hacerme entrar a su camioneta comenzó a quitarme la ropa bruscamente sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo debido a la borrachera que tenía. Prácticamente estaba a merced de esta persona que de seguro haría un desastre conmigo como suele ocurrir pero lo peor de todo es que yo mismo estaba permitiendo que eso pasara sin oponer resistencia. Ni siquiera podía distinguir el rostro de aquel hombre que estaba frente a mi, aunque eso era lo de menos en este momento, solo deseaba que terminara lo mas rápido posible para así poder regresar a mi departamento y volver a sumergirme en mi desesperación. Me cubrí el rostro con el brazo mientras sentía como jalaban mi ropa hacia abajo y entonces cuando sentí que ese hombre abrió mis piernas de manera grotesca, la puerta de la camioneta se abrió y ese sujeto fue jalado violentamente hacia fuera. No podía ver lo que ocurría debido a que mi visión estaba nublada por el alcohol, solo podía oír golpes y quejidos que provenían del estacionamiento. Me arrastré despacio sobre el asiento hasta poder salir de aquella camioneta y en cuanto puse un pie sobre el pavimento fuí envuelto en un abrigo y luego cargado hasta otro vehículo mientras un perfume familiar llegaba a mis fosas nasales. Lo que pasó después no puedo recordarlo con claridad porque prácticamente me desmaye en los brazos de esa persona que me rescató de aquel lugar, lo único que sé es que al día siguiente desperté en mi cama completamente a salvo y sin un rasguño. Lo único que podía recordar era ese perfume que solo consigue hacer mi angustia más profunda, ese aroma que me recuerda la cruel realidad en la que yo mismo me he sumergido. Me senté sobre la cama dándome cuenta que estaba solo... completamente solo con mis recuerdos... ⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙⸙
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