EMMA Cómo cada viernes, me levanté bien temprano, comí un desayuno nutritivo y luego me puse mi atuendo deportivo para ir a entrenar con mi padre. Una vez que estuve lista tomé la bicicleta que suelo conducir a diario y me dirigí hacia el gimnasio donde Zack práctica boxeo. Al llegar ahí ví que él ya estaba sobre el ring en medio de una contienda con otro muchacho y como no quise interrumpir me senté en una banca de la orilla mientras observaba cada movimiento que efectuaba. En cuanto terminó de pelear agité mi mano para que notara mi presencia logrando que sonriera ampliamente en cuanto me vió. _ Princesa, ¿porque no me dijiste que ya habías llegado?_ me dió un fuerte abrazo y yo correspondí dejando un beso sobre su mejilla. _ No quería interrumpirte, además ya sabes que me encanta ve

