ANGELO Llegué a ese lugar cuando las últimas luces del día agonizaban frente a la imponente obscuridad de la noche. Caminé hacia el interior de aquella casa que recorrí durante tantos años y la cual albergaba dentro de sus paredes los mejores recuerdos de mí vida. Apenas cruce la puerta el sonido de sus voces me fue devolviendo poco a poco la calma que tanto necesitaba y entonces encontré a mis dos personas favoritas sentadas uno al lado del otro en el gran sofá que hay en medio de la sala. Ellos no me habían visto porque estaban de espaldas a la puerta y yo tampoco quise hacerme anunciar de inmediato porque quería observarlos un momento en silencio mientras seguían hablando entre sí. _ Mira esta fotografía, ¿recuerdas ese día?._ Óliver apoyó su cabeza en el hombro de Noah. _ Claro que

