En ese momento yo ya estaba cansado de leer mis ojos ardían, pero si algo me debía de quejar eso era la singularidad de no saber qué hacer, además al parecer la joven Azucena había empleado para sus escritos un viejo cuaderno para notas de tareas antes de preparar los exámenes finales, por ello en inicio me vi confuso creyendo ella había escrito todo el cuaderno con sus vivencias mas en verdad se limitaba a un estimado de diez hojas garabateadas rápidamente llevándome a creer estaba asustada y corta de tiempo. Los sucesos consiguientes en el cuaderno me confirmaron todo había sido reducido a sensaciones odiosas de no estar solos, en cuanto a las pesadillas no retomaba tal tema en ningún momento. Entonces me entrevisté con Alfonso permitiéndole leyera el cuaderno brindándome una opinión gl

