CAPITULO 25 ALBERT Esta madrugada cuando llegamos hemos tenido varias secciones de sexo, hasta sentirnos cansados no extasiados, ya que cada que la monto, me monta y la envisto, es deleitarme en un tipo de afrodisiaco que cuando mi cuerpo prueba, exige más. Amelia se encuentra durmiendo en mi regazo, rodeándome con sus piernas, abrasada a mí pecho. Acaricio con mi índice su espalda desnuda, detallándola mientras duerme, su cara es preciosa, su cuerpo una maldita tentación. la que después que caes no puedes dejar de anhelar; su olor dulce me envuelve. Es fuerte y determinada, a pesar de que la vida la ha roto, aunque verla en su momento vulnerable como la crisis que tuvo durante la misión del BREIDE, me ha dejado ve

