Unos golpes en la puerta me distraen de Eliette y su historia en como una vendedora se ofendió cuando le dijo que esa joyería no era real y que seguramente era hecha en China. Mi mujer es capaz de matar a cualquiera con esa honestidad y manera de dar su opinión. —Adelante. —digo fuerte. Eliette se mueve para sentarse correctamente sobre el sillón pero no la dejo. Hoy sólo están los empleados necesarios, ademas no me avergüenzo en absoluto de tenerla aquí sobre mi regazo. —Astaroth aquí tengo lo que pediste. —Monica entra a mi oficina. Se queda en silencio al verme, lleva la mirada por todo el lugar. Dirk y Piet se ponen de pie al verla. —Buenas tardes. —dicen al unísono. Mi chica también saluda con el mismo tono de cortesía. La escena me resulta sacada de alguna película, los do

