Aitana despertó con un dolor de cabeza punzante y una sensación de desorientación. Abrió los ojos lentamente y vio a varios desconocidos durmiendo a su alrededor. La lujosa habitación del hotel estaba llena de ropa esparcida y preservativos en el suelo, indicios claros de una noche salvaje en aquel lugar. — ¿Qué he hecho...? —Murmuró Aitana, sintiendo una ola de pánico y vergüenza por lo que tal vez había hecho. Se levantó rápidamente, tratando de recordar los eventos de la noche anterior. Con manos temblorosas, empezó a despertar a las personas a su alrededor, buscando algunas respuestas. — ¡Despierten! Necesito saber qué pasó anoche. —Decía Aitana, con su voz temblando de nervios. Uno a uno, los desconocidos comenzaron a despertarse,

