Narra Catalina. Con el vestido rojo, mi único derroche frívolo con el dinero que había limpiado mi cuenta a principios de esta semana, y mis nuevas sandalias negras de tiras, me estoy poniendo brillo en los labios cuando suena el timbre. Aunque abuelo está fuera por la noche porque anda jugando bingo, casi me rompo el cuello tratando de responder. Elmer está de pie afuera vestido con un traje n***o que se ajusta a su cuerpo perfectamente esculpido a la perfección, y su habitual sonrisa satisfecha. Se amplía a una sonrisa completa cuando me observa. —Rojo—dice arrastrando las palabras, jalándome hacia él y pasando sus manos sobre mí. Inhala apreciativamente a través de sus dientes mientras contengo la respiración—. ¿Estás lista? Simplemente inclino la cabeza hacia atrás para mirar sus oj

