Como nunca aquellos hombres estaban nerviosos al enterarse que su socio de fechorías y futuro negociante de todos los cipreses de Vidralia había muerto de manera no esclarecida, además el rey fue que vino con la noticia de ese deceso, por lo que pudo haber sido de cualquier forma y al mismo no había modo de cuestionarlo aun si fue el alto dignatario que ultimó a Fradfurd. Había pasado un mes donde Ashton y sus hombres habían estado de provincia en provincia recogiendo impresiones y evaluando situaciones dondequiera que estuvo, y dándole soluciones a las que creyó de mayor apremio en contra de la corona vidraliana liderada por él, como fue el caso del señor Fradfurd, ya que se había enterado que estaba negociando las cabezas de todos los ciudadanos de Carinty. Y no sólo los de allí, sino

