Comienza la guerra

2295 Palabras

Andrés Vuelvo a mi departamento ya entrada la noche. Luego de la conversación con Alma quedé con una alegría y una energía positiva que sinceramente no estaba dispuesto a perder encontrándome con Silvia, que últimamente está más intolerante que nunca. -¿Venís a cenar? –pregunto por mensaje, al llegar y notar que ni si quiera se encuentra en casa. -Hola Andy. No, quedé con Mónica en comer en su casa –responde rápidamente. Sin más me acuesto, completamente ansioso por la jornada de mañana. No puedo dejar de pensar en las pataditas que sentí en el vientre de Alma, el enojo se instala pesando que ahora mismo debe estar acostada junto a su novio, que puede disfrutar de sentir los movimientos de nuestro hijo todas las noches, mientras yo no podré hacerlo más que eventualmente. Inconscien

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