Alma -Buen día dormilona. Ya deberías ir despertándote –escucho la voz de Nahuel hablar con dulzura. -Buen día –respondo sonriente, sentándome en la cama despacio. La luz del sol entra a raudales por el inmenso ventanal de mi habitación, al tiempo que mi novio corre las cortinas que generaban la oscuridad hasta hace un momento. -Traje el desayuno, y no acepto un no por respuesta –dice con tono serio, dejando una bandeja frente a mí. Desayunamos juntos, volviendo a discutir una vez más el nombre del bebé, que se volvió nuestro tema favorito de conversación. Terminamos y él retira la bandeja. Cuando vuelve de la cocina se sienta frente a mí con el semblante serio y noto que lo que viene a continuación no será del todo agradable para mí. -Hablé con mi abogado. Piensa que lo mejor será

