—Siento que me voy a morir —dije de pronto, escuchando mi voz extraña después de tanto silencio. Silencio, desde que dejé a Cam. Silencio, desde que mensajeé a Drew para que viniera por mí. Silencio, desde que subí a su auto y él no hizo ninguna pregunta, simplemente condujo. Silencio, desde que me dediqué a llorar sobre su cama mientras él me abrazaba y me ofrecía pañuelos para sonarme. Silencio, porque no sentía que nada de lo que pudiera decir arreglaría cómo me sentía. —¿Quieres hablar sobre lo que pasó? —murmuró a mi lado, mientras recargaba mi cabeza sobre su hombro, ambos recostados. —No realmente —respondí—. Pero creo que lo mereces después de ir a recogerme tan tarde sin ninguna explicación. —Puedo esperar si no estás preparada para conversar, Jayde —dijo muy suave, casi pate

