No me había levantado de la cama desde aquel día, ni siquiera para comer. No quería levantarme, no podía. Hacía días que no conseguía dormirme, al igual que hacía días que me había quedado sin lágrimas, aunque, seguían cayendo de vez en cuando alguna. —Lia, tenemos que hablar —pronunció detrás de mi Mathias. —No podemos seguir así —le interrumpió Zack. —No podemos verte así —siguió Lance. Cerré los ojos fingiendo que estaba dormida, aunque sabía que no colaría. No era la primera vez que intentaban hablar conmigo, pero no tenía fuerzas para verles. No después de lo ocurrido. —Lia, levanta, vamos hablar. Aquí y ahora —Ordenó Leo. Moví mi cuerpo haciendo que se levantara, era hora de hablar. Todos me miraban impresionados, ninguno esperaba que hiciera caso. —No hay nada de lo que más
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


