Me sumergí en un mar de recuerdos, en frente de mi apareció un camino que me guio hasta una sala. Creí que estaba muerta, creí que todo había acabado y aquel estado de no saber qué hacer ni que ocurrirá me envolvía en una oscuridad preocupante. Pronto aparecieron unas figuras en la sala que me rodearon dándome un abrazo. Era mi familia, mi padrastro, mi hermana e incluso mi madre. Mi hermana apenas era un bebe, la llevaba mi madre en los brazos. —Felicidades pequeña —felicito mi madre, —Ya eres casi una mujercita —siguió mi padre. Me quedé atontada mirándoles, como si me estarían hablando en c***o. Entonces vi mi reflejo en uno de los espejos que tenía en frente, era una niña pequeña, o al menos, tenía el cuerpo de una niña pequeña. Más bien era mi cuerpo, pero hacia unos años atrás.

