YO FELIZ DE MORIR EN TUS MANOS

2675 Palabras
NARRA SANDY No puedo negar que estuve a punto de caer rendida en sus brazos. Su voz y su aroma ya tienen un efecto en mí. Sentir sus brazos tocar mi cuerpo nuevamente fue algo electrizante. No puedo caer en la tentación, sé que estoy jugando con fuego y lo que menos deseo es quemarme entre sus brazos de nuevo. —Te agradezco lo que hiciste por mí. — le digo a Phil con un poco de vergüenza. No pensé que eso pasaría al no más poner un pie en esta casa. Sin mencionar que nuevamente confabularon en mi contra. —No te preocupes, esa fue una jugada sucia. Se que solo será por los días que estemos aquí, pero no me gustaría que te lastimen de nuevo. — me dice y yo asentí, mi mirada va hasta nuestras manos las cuales siguen unidas. —Sandy. — escucho la voz de Liz detrás de nosotros y Phil suelta mi mano de inmediato. —Liz, ¿Como estás? — pregunté acercándome a ella para darle un beso en su mejilla. —Bien, aunque un poco decepcionada. ¿Podemos hablar? — me pregunta sin dejar de ver a Phil de una manera muy extraña. Así como él me ayudó hace un momento, creo que es mi momento de hacerlo ahora con él. —Vamos a la habitación que nos asignó Clara, creo que todos debemos hablar. — le digo y ella me mira con la ceja alzada. Más no dice nada solo camina a mi lado. Llegamos hasta la habitación y el último en entrar es Phil. —A ti no te voy a mentir Liz. Phil es solamente mi amigo, él y yo no somos pareja. La verdad es que yo le pedí a Phil venir conmigo. Él es doctor en el hospital donde estoy trabajando. — Liz mira a Phil y una sonrisa se dibuja en su rostro. —Phillip Farré. Un placer conocerte al fin. — dice ella dejándome sorprendida. Miro a Phil y si no fuera por su barba posiblemente podríamos ver que esta ruborizado. —¿Lo conoces? — le pregunté algo incrédula y ella sonrió y negó. —¿Como no podría conocer a mi único fan que tengo en el género masculino? — dice cruzando sus brazos, dejando un poco más visible su escote. —Puede que no sea el único, pero si el que no tiene problema con comentar y ver todo lo que pones en tus r************* . El misterio de no darte conocer al mundo fue lo primero que me gustó de ti. Muchas veces hacemos cosas que el anonimato solo las vuelve mucho más excitantes. — comenta Phil viendo lascivamente a Liz. Phil la miraba como si fuera un dulce a punto de devorarlo. Liz sonrío al verlo de esa manera y pude ver que se sonrojó y vio hasta otro lugar rompiendo el contacto visual con Phil. —Mas no es la cara de quien provoca esas emociones y sensaciones. Es el poder de imaginar y dejarte llevar ante sus palabras y descripciones. Lo que tú mente llega a imaginar puede ser mucho mejor a lo que tus ojos pueden ver. — concluye Liz y esta vez fue Phil quien se acercó a ella. Le extendió su mano. —Phillip Farré, un placer conocerla al fin señorita Eli G. — se presenta. Liz le extiende su mano este la toma y se inclina para dejar un beso sobre el dorso de ella. —Bueno, lamentó arruinar el momento, pero yo quiero ir a ver a mis cuatrillizos. Pueden quedarse a platicar o como ustedes gusten. Solo que Phil es mi pareja ante tu hermano David por los momentos. Ayúdenme con eso ¿sí? — les dije y ambos asintieron, sin dejar de verse. Caminé hasta la puerta y ni cuenta se dieron que salí. Tal parece que Phil y mi excuñada tienen muchas cosas de que platicar. Caminé hasta la habitación de los bebés y ahí estaban Clara y Ángel. Me quedé un momento afuera antes de entrar. —Nuevamente están haciendo cosas a su espalda. No es correcto, Ángel. — escucho que dice Clara. —Lo sé, pero tú ya sabes también lo que David tuvo que pasar, tu vistes los golpes en su cuerpo y sabes la historia del porqué hizo lo que hizo. Si, no estuvo bien que le omitiera todo eso a ella, pero ¿tú hubieras estado tranquila sabiendo que tengo una misión de enamorar a la mujer del líder de la mafia italiana? David solo no quería hacer sentir mal a Sandy. Él la ha estado buscando y se ha refugiado en el alcohol y en su departamento. Sandy se fue sin que le diera una oportunidad de explicar. No mire mal la oportunidad de hacer que ellos hablen y aclaren sus cosas. — abrí la puerta en ese momento. —El detalle Ángel, es que, aunque yo sepa eso, no voy a regresar con tu hermano. El tomo la opción de omitirme la verdad sobre cosas que nos involucraban a ambos. Yo le pedí que fuera sincero desde un principio. No soy una niña, yo hubiera podido entender sus razones si me hubiera hablado con la verdad. Tal vez no me hubiera gustado, pero de igual manera lo hubiera apoyado. Estaba aquí por ustedes y el haberme enamorado de David me hizo quedarme aquí. Estaba tan ciega de amor que no me importó quedarme sin beca, porque lo tenía a él. No le dije porque estaba esperando a que viniera de su misión y lo habláramos juntos para tomar una decisión en pareja. Ahora ya no estoy dispuesta a darle una segunda oportunidad de que vuelva a mentirme cuando le toque irse a su trabajo. Como dijo una de las protagonistas en el libro de Liz. “Engáñame una vez tonto de ti, engáñame dos veces tonta de mi”. En este tiempo construí una barrera entre nosotros y es lo mejor. Les pido de favor que no se metan en nada que tenga que ver entre él y yo. Ahora con permiso, quiero ver a mis pelotitas a las que alimenté en el vientre de su madre. — les dije ya dejando ese tema por la paz. Me acerco a los chicos y son tan hermosos. Son tan regordetes y adorables que solo dan ganas de comérselos. Su aroma es increíble, sin mencionar lo suave de su piel. —Permiso, vengo a llevarme al novio a mi casa. — dice la señora Cecilia, tenemos contacto visual y me sonríe. —Me alegra verte bien, Sandy. Qué bueno que pudiste venir a la boda. — se acerca hasta mí y me da un beso en la mejilla. —Un gusto volver a estar aquí. No podía perderme este momento tan importante para ellos dos. Aparte que necesitarán ayuda con estos chicos si quieren irse de luna de miel. Me han dicho que son un poco inquietos, y yo tengo los métodos exactos para hacerlos calmar. — digo y ella sonríe. —Si, estos cuatro chicos son un caso serio de inquietud y mamitis extrema. La pobre Clara no puede salir ni por 30 minutos sin que uno ya comience un interminable concierto de llanto y luego los demás vienen en el coro. Me recuerda mucho cuando mis hijos eran pequeños. Todos los hijos son diferentes, pero me atrevo a decir que los míos fueron muy tranquilos pequeños, nada que ver a este cuarteto. — dice y uno de los bebés comienza a llorar. —Creo que a Guillermo no le gustó lo que dijiste, mamá. — dijo Ángel tomando en brazos al pequeño Guillermo. Se lo entrega a Clara y ella ya sabe qué hacer. —¿No crees que ya es tiempo de irles dando biberón? Se que la leche materna es la mejor qué hay, pero ya tienen 6 meses y si les das comida, el biberón o leche materna solo pasa a ser alimento complementario. El comentario lo hago más por ti, que por ellos. Estas muy delgada y eso también te puede afectar a ti. — comenté porque si me preocupaba el estado de mi amiga. —Diles a ellos, que no dejan de llorar sin que se los dé. — dice y me encogí de hombros. Hice mi comentario como casi medica que soy. Más no puedo meterme en la manera en cómo ella quiera alimentar a sus chicos. Ángel y Cecilia salieron de la habitación dejándome a mi ayudando a Clara con los niños. Quien me quedaba viendo con la ceja alzada al no más cerrarse la puerta. Toma un pañal limpio a su lado y me lo avienta. —¡Oye! — exclamé por que el pañal me dio en la cara. —Habla, Sandra Kepler. Tienes muchas cosas que explicar y contar. — me dice y así fue como empezamos nuestra conversación le conté todo lo que había pasado en estos 6 meses que me fui. No mencioné al señor Manuel en nada de lo que le conté. Más ese detalle ella no lo iba a pasar por alto. Tuve que acercarme y susurrarle el nombre de quien me ayudó. Ella se sorprendió, pero a la misma vez le causó gracia. —Le dieron de su propio chocolate a la abuela Jimena. Ella también te ha buscado y ahora es más lógico por qué ni David, ni ella te han podido encontrar. — dice Clara y así pasamos un rato más. Me sentí un poco mal porque me había olvidado de Phil, aunque creo que lo dejé en muy buenas manos con Liz. Caminé hasta la habitación y escuché risas viniendo de ahí. Toqué la puerta para no interrumpir lo que sea que estén haciendo ahí dentro. Abrí la puerta lentamente y ambos estaban sentados en el balcón. Liz se pone de pie al verme y me sonríe. —Creo que ahora es mi turno para ayudar con mis sobrinos. — comenta y yo negué. —Los cuatro están dormidos y me imagino que Ari también lo hace. Vine a ver si Phil no necesitaba nada. Me olvidé de él por un buen rato. — dije y ella sonríe. —Estuve con una excelente compañía, espero poder tener más conversaciones como las de hace rato señorita Eli G. — menciona Phil y Liz negó. —Soy Liz para mi familia y amigos. Ya sabes quién soy así que, tendré que agregarte a mi lista de amigos. De lo contrario tendré que matarte porque revelarás mis secretos. — dice Liz y Phil solo alzó la ceja. —Yo feliz de morir en tus manos. — comenta y pude ver lo sonrojada que se puso Liz. —Está bien, descansen buenas noches. — dijo casi corriendo a la puerta de la habitación y hacer un último gesto con su mano en señal de despedida. —Eres extraño, Phil. — le digo al verlo que se mordía el labio. —Mejor ni te explico, Sandy. Es mejor no intentar de explicar lo inexplicable. Ahora, ¿En qué lado de la cama dormirás tú y en cual lo haré yo? — me pregunta y lo veo extrañada. —Tu dormirás en el mueble y yo en la cama. — me miró asustado. —¿Así es como tratas a tus amigos? — dice cruzando sus brazos. Miro hacia la enorme cama y suspiré. —Creo que hay suficiente espacio. Tu duermes de este lado y yo de este. No te preocupes haré una barrera entre nosotros así nadie cruza su espacio. — comenté y él encogió sus hombros. —No te preocupes, que de igual manera no pondría en peligro el ganarme el corazón de esa mujer y el de mi futuro cuñadito. Me encanta esa mujer Sandy. Es tal cual o mejor de lo que me la imaginé. — me dice y ambos nos reímos. —Tal parece que los trillizos nos tienen bajo su embrujo. Claro, quitando a Sol de la ecuación. — este abre la boca y sus ojos parecen quererse salir de sus cuencas ante mi comentario. —David, Liz y Sol son trillizos. Sol y Liz son gemelas casi idénticas y David pues ya lo conociste. — conté y eso pareció sorprenderle. —¡Guau! No me habías mencionado ese insignificante detalle. Como dices tú, caímos bajo un embrujo. Yo no estaré tranquilo hasta tener a esa mujer como mi esposa. Es la única mujer a la que quiero, desde que me mostraste su foto sueño con ella en todos los sentidos de la vida. — me pareció romántico lo que dijo, aunque podía sentir cierta oscuridad en sus palabras. Como ya habíamos dicho cada uno tomó su lugar sobre la cama y dormí un poco inquieta. Mañana nuevamente volvería a ver a David y espero poder controlar estas sensaciones que solo él me hace sentir. La mañana siguiente llegó y todos nos preparamos para salir rumbo a la casa de los suegros de Clara donde se llevaría a cabo la boda. Los cuatrillizos sí que son un tema especial de locura. Nos hicieron perder casi 45 minutos entre lo que uno ensuciaba su pañal y luego era otro. Clara mostraba una calma ante la situación que solo me hizo admirarla ante la paciencia que tiene. Yo ya me estuviera volviendo loca. Llegamos a la boda y la ceremonia se llevó a cabo sin contratiempos, fue algo muy hermoso. Mi mirada y la de David se chocaron en varias ocasiones durante la ceremonia. Era inevitable estábamos casi frente a frente. Yo en el lado de la novia y él en el lado del novio. Durante la fiesta llegó un momento donde sentí mi soledad. Phil estaba hablando muy amenamente con Liz, mientras yo estaba sola. Caminé hasta la barra de bebidas y se me hizo agua la boca por probar una margarita. Las había visto y servido en el restaurante donde trabajé por primera vez, pero no las había consumido nunca. Hoy sería ese día comencé por una, luego pedí otra y así continue, hasta que Clara se me acercó a decirme que ya había tomado mucho. De igual manera no le hice caso. —Ya has bebido suficiente Sandy. — escucho su voz detrás de mí. —No es tu problema David. Vete, déjame sola. — le digo y casi me caigo cuando intento empujarlo y en vez de ser a él, fue a la nada. Me tomó en sus brazos y quise pelear, pero la fuerza en mi cuerpo estaba desapareciendo. —Sandy, hubo una emergencia. Alan tuvo un accidente y todos se están yendo, eres literalmente la única aquí afuera. Déjame llevarte adentro, por favor. — lo escuché hablarme, asentí porque si era una emergencia él debía ir. Sentí sus brazos tomar mi cuerpo y caminar conmigo hasta una de las habitaciones. Lo aleje de mi cuerpo, pero el me tomo del rostro. —Se que me costará ganarme tu perdón, solo te pido que me des una última oportunidad de explicarte y de amarte. Enserio te amo mi pequeña, dime todos los insultos que te hagan sentí mejor. Se que todos me los merezco, pero ya no quiero estar lejos de ti. Ahora que te tengo aquí después de meses buscándote, no puedo dejarte ir. Te amo mi pequeña pelirroja, dame permiso de demostrártelo. — lo escucho decir y la verdad es que, sentir su caliente aliento en mi cuello, junto con todo lo demás que me vuelve loca activaron el fuego que yo misma he querido apagar y no lo he podido lograr. Amo a David, pero no puedo perdonarlo tan fácil. El besa mi cuello con delicadeza y no pude resistirme más. —Una vez, solo una vez más. — ----------------------------------------------------- Maratón 1/2 Nos leeremos hasta mas tarde mis hermosuras.. YA ESTA DISPONIBLE "MAFIOSO DE MI CORAZÓN" (La historia de Max y Esme) -------------------------------------------- Copyright © 2023 Valery Archaga Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2303273877835
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