ESO FUE INCREIBLE

2284 Palabras
NARRA SANDY Sentía que cada partícula de mi cuerpo iba a explotar ante cada caricia que recibía de parte de David. Me había entregado a él y fue algo increíble. Escuchaba lo agitado que estaba su corazón al mismo tiempo que miraba las estrellas. Dejó un beso en mi frente y me dispuse a verlo. —Eso fue increíble. — dice y él asintió dándome otro beso. —Eso fue mucho más que increíble. ¿Estas bien? — me pregunta acariciando mi brazo. Sentía que me dolía todo el cuerpo en especial ciertas partes internas de él. Me escucharé masoquista, pero el dolor que siento es tan placentero que —Mentiría si te digo que no me duelen partes de mi cuerpo. — confesé y él me besó en mis labios. —Lo siento mucho, mi deber ahora es llevarte a un lugar a descansar. Prometo cuidarte. — me dice dando besos en mi mejilla. Estaba derretida por completo por este hombre. Asentí y no pude evitar taparme el rostro cuando al pararse Pegaso quedó a mi vista. El dolor que sentía estaba super mas que justificado. David era muy educado, caballeroso, cariñoso y bien dotado. —No deberías de avergonzarte por verlo. A partir de hoy tu eres su dueña. — me dice buscando nuestras ropa en el suelo. Apreté mis labios para no gritar o para no dejar salir algún comentario que me avergonzara aún más. El volvió a colocar su ropa y me ayudó a colocar la mía con bastante cuidado. Abrió la puerta del auto y me tomó en sus brazos ya que levantarme para ponerme de nuevo mi pantalón fue algo incomodo. Me sentía como una pequeña niña en los brazos de este guapísimo y enorme hombre. Me subió con cuidado al auto y después se dispuso a recoger todo lo que habíamos utilizado. Llegamos hasta el estacionamiento de un edificio y me sentí un poco ansiosa cuando solté mi mano. Durante todo el camino, él se dedicó a sujetar de ella y verme por algunos momentos. En sus brazos me lleva hasta el departamento y me deja en el suave mueble que está en medio de la sala. —¿Deseas algo de tomar? ¿Algo de comer? — me preguntó y yo asentí. A pesar de que nos comimos todos los bocadillos dentro de la cesta, y nos comíamos nosotros mismos. Tenía mucha hambre. David mira su reloj y saca su teléfono. —¿Algún tipo de comida que te apetezca en particular? — pensé por un minuto y lo único que se me vino a la mente fue una pizza con mucho queso. Se lo dije y se rio antes de decirme que de eso mismo tenía ganas. —Estamos conectados hasta en eso cariño. — se acerca y me da un beso. El cual subió de tono cuando dejó mis labios y siguió besando lentamente por mi cuello. —Creo que te llevaré al baño a que tomes un ducha y puedas relajarte. ¿Te quedas aquí conmigo? Prometo mañana, regresarte con tu osa madre Clara. — me dice. Su comentario debía haberme dado risa, pero mas bien me llenó de preocupación al no saber como reaccionaria Clara al ver que no regresé a casa. “Sandy, no estás haciendo nada malo”. Me digo a mi misma, pero una sensación extraña me invade. Mi madre me dijo una vez. Que el amor llega de mil maneras, que no lo deje ir cuando ese momento llegué. ¿A esto se refería mi madre con esas palabras? —¿Estas bien? — me pregunta David y asentí. —Solo pensaba en mi madre y una historia que me contó sobre el amor. El cual no tenía idea que iba a conocer cuando viniera para Zaragoza. — le digo y él me toma en sus brazos. Me exalto un poco por su acción. —Vamos, te ayudaré a darte un baño si quieres. Puedo enseñarte más sobre el amor, pero esta vez sobre una cama. — Esas palabras erizaban mi piel por completo, fueron dichas directamente a mi oído con su sexy y varonil voz. No dije nada solo me dejé hacer por David. Como le había dicho quería todo con él y experimentar mi sexualidad con él sería la gloria y mi ruina. Perdí la cuenta de cuantas veces hicimos el amor esa noche y que lugar en su departamento quedó sin ser utilizado para dicho propósito. La mañana llegó y yo no quería levantarme de la cama, pero el sonido del timbre era algo molesto que me sorprendía que David no se hubiera levantado. Acarició levemente su brazo para no asustarlo, cuando no veo ningún tipo de método para despertarlo. Me puse de pie y maldije a Afrodita, la diosa de la pasión por haber provocado que nos quemáramos en la más divina y exquisita experiencia. Tomé una bata de baño y caminé despacio hacia la entrada. Mi boca se va al piso al ver por la mirilla de la puerta quien estaba detrás de la puerta, del otro lado de la puerta estaba su abuela Jimena, respiré un par de veces, me acomodé el cabello y cerré muy bien la bata. Abrí la puerta y la señora no parecía haberse asombrado. Solo la miro y ella me sonrió. —Tranquila querida. Solo venia para ver a mi nieto y preguntar si te había cuidado. Disculpa si esto suena a una imposición, pero deseo que ustedes se conozcan más. Me gustaría que en tu caso que te gradúes y ejerzas lo que tanto has querido hacer. — me comenta y yo me quedo de piedra al escuchar su frase. —Eso es algo que solo nosotros podemos decidir, Abuela. — dice David con una toalla alrededor de su cintura. —Lo se hijo, solo quiero que sean conscientes de lo que hacen y cómo puede traer consecuencias si no se cuidan. Tu deber es ayudar a hacerla crecer, que cumpla sus metas y anhelos. Dejaré esto por aquí de ser necesario. — dejando una bolsa de la farmacia. Salió casi corriendo del departamento. Me acerco a la bolsa y hago el procedimiento para tomar la pastilla, algo que ya habíamos hablado con David. Él me ve muy concentrado en lo que hago. —Iré al médico para que me indique un método de planificación. — le digo. Se acerca a mí y me da un beso en mis labios. —Lo siento por eso, mi abuela puede ser bien intensa. — me dice y yo reí levemente ante su comentario. —Amor, conozco a tu abuela desde hace algunos años, claro que sé cómo es. — digo él me mira un poco sorprendido para que rodee mi cintura con mis brazos. —Repite como me llamaste. — me pidió y yo volví a hacerlo. A partir de ese momento comenzó todo con David. Él no volvió a ir de misión en estos meses por lo que solo la pasamos juntos. Los días fueron pasando entre citas y noches de pasión desenfrenada. Durante la mañana yo tenía que concentrarme pues habían aceptado que los próximos cuatro meses que mis clases fueran en línea. Lo único malo es que esta sería la primera y única vez. Si no regreso para el siguiente semestre me cancelarán la beca. Por lo que me encontraba entre la espada y la pared, o mejor dicho me encontraba entre la universidad y David. Más por hoy no quería pensar en eso. La meta de hoy es que Clara pierda la cordura al ser su despedida de soltera. La reunión estuvo super increíble, entre juegos, pláticas y consejos. El momento más hermoso fue cuando Clara nos confesó que estaba embarazada y que estaba esperando a la boda para confesarle su secreto a Ángel. Lo que a todas las presentes les parece muy tierno y romántico. Me sentía tan feliz por ellos, los había visto crecer y criar a Ari. Si vienen más ellos harán un excelente trabajo. Llegué a mi habitación y no dudé en sacar el teléfono. -Vamos a tener un sobrino o sobrinita. Clara está embarazada y se lo dirá a Ángel como regalo de bodas. – Decía el mensaje que le envíe a mi chico. Él inmediatamente me contesto emojis de sorpresa y que le había explotado la cabeza. -Descansa cariño, te veré mañana. Mi pequeña... Si estás acostada en la cama abre tus piernas y piensa en mí. Mañana después de la boda tu y yo nos vamos a escapar también. – se leía en su mensaje y como siempre esas palabras me causan muchas emociones. La mañana de la boda llegó y estaba super emocionada por mi hada y Ángel. Por fin iban a tener su final feliz, después de tanto que han vivido. Al menos eso pensaba hasta que llegue a la sala escuche a la madre de Clara decir que ya no había boda. Mi corazón se rompió, por ellos, especialmente por Ariana. Al pasar esto, la relación entre ellos posiblemente llegue a su fin y mi pequeña es la que quedará en medio del fuego cruzado de esos dos. Ver el dolor de Clara cuando supo que Ángel había cancelado la boda, me derrumbó, al punto de no poder evitar las lágrimas. Me indignó aún más cuando Clara cayó en mis brazos y no solo se había desmayado sino que estaba sangrando. Su bebito corría peligro y la culpa de todo esto la tenía su padre. —¡Ayúdenme, tenemos que llevarla al hospital! Si esperamos a una ambulancia puede ser tarde para su bebé. — dije y todas me ayudaron a poder llevarla hasta uno de los autos. Llegamos al hospital y no pude de los nervios llamé a David quien a los minutos aparece en la sala de espera con el estúpido de Ángel. Si estaba molesta y escucharlo preguntarse para si mismo que fue lo que hizo me le fui encima. —Esto fue lo que hiciste. Eres un bruto, un tonto Ángel ¿Como le fuiste hacer eso a Clara? ¿Acaso todos estos años juntos para ti no fueron nada? Tú no tienes ni la más mínima idea de lo que fue ver a Clara llorando todas las noches desde que se enteró de su embarazo y era porque al no saber de quién era su bebé te perdía a ti y fue honesta contigo desde un principio ¡PORQUE TE AMABA! Yo no soy familia de ninguno de los dos, pero soy la única que puede testificar sobre el corazón de oro que tiene esa mujer. Ayudarme desinteresadamente, sin esperar nada a cambio de mí y eso es lo que hizo Clara. Ayer estaba tan emocionada hablando de que hoy quería sorprenderte al contarte de su embarazo como regalo de bodas. ¿Y tú mira lo que le has dado? No solo la dejaste plantada a unas horas antes de la boda, le rompiste el corazón al hacerle ver que todo el amor que te ha ofrecido todo este tiempo fue puesto en tela de juicio. Los ojos de Clara cuando tu madre le dijo lo que pensabas de ella me atormentaran de por vida, jamás había visto tanto dolor en ellos y luego esto mira. — le grité al pedazo de idiota enfrente de mí. Mostrándole mis manos y vestido llenos con la sangre de Clara. —¡Mira Ángel! Esta es la sangre de Clara, la sangre del bebé que mi amiga perdió por tu culpa. Jamás me imagine esto de ti, de ti que gritabas a los cuatro vientos que amabas a Clara. Si yo me siento decepcionada de ti, no me imagino como se debe sentir mi amiga en este momento y ahora el dolor que debe de sentir por haber perdido a uno de sus bebés. Tan emocionada que estaba dejando ver su barriga ayer por la noche. Diciendo que tenía de 9 a 10 semanas de embarazo y que a diferencia de Ari aún no tenía barriga. Todas la atacaron diciendo que pensaban que era más de uno. ¿Y sabes que nos dijo? ¡¿Quieres saber que nos dijo?! — grité con rabia recordando las frases tan bonitas que ella dijo y este idiota como le había pagado todo su amor y entrega. Mandando todo al diablo de un momento a otro, es que simplemente no lo entiendo. —Dijo, Los que sean serán bienvenidos porque fueron hechos con mucho amor. Esas fueron sus palabras Ángel. Es que me encantaría poder darte más golpes de los que ya te han dado, pero tu solito te has dado los más fuertes, romperle el corazón a una mujer que te amaba con locura y cargar con la muerte de tu propio hijo. Pero... — dije tomándolo su barbilla para que me viera a los ojos. —Esto va por Clara que no podrá golpearte, aunque quiera. Agradece que nunca me gusto el degollar animales porque si no, tu madre y tu abuela estuvieran llorando tu muerte. — concluí. David se acerca, me toma de la mano y me pone detrás de él. Esperando que Ángel reaccione violentamente, pero nunca llegó a reaccionar de esa manera, todo lo contrario. Se rompió en mil pedazos sobre el suelo del hospital. Quería sentir pena por él, pero no. Él no la sintió al haberle hecho eso a Clara, hoy ella sufre la pérdida de un bebé. Es increíble las consecuencias que puede traer una sola acción en la vida y futuro de una o varias personas. -------------------------------------------- Copyright © 2023 Valery Archaga Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2303273877835
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