NARRA SANDY
Vi la carta y el brazalete sobre la cama una última vez antes de cerrar la puerta de la habitación que me hizo experimentar muchas cosas y me sentí muy feliz en su momento. Salí del departamento dejando mis recuerdos con David dentro de él.
—¿Estás lista? — me preguntó el señor Manuel. Suspiré una última vez antes de cerrar la puerta del departamento.
—Está bien, a partir de aquí no podré ir contigo. Esto es lo que te ayudará, acepta todo lo que está ahí adentro. El hijo de un muy buen amigo esperará por ti en el aeropuerto. Él te llevará a tu nuevo departamento y posiblemente a tu nuevo trabajo. No dudes en enviarme un correo electrónico si necesitas algo. — comenta al mismo tiempo que me entrega un sobre con un montón de cosas en él.
—Muchas gracias por todo señor Manuel, espero que todo esto que está haciendo por mí no le traiga problemas con su familia, especialmente con su esposa. — le dije y él se rió y negó.
—Lo hago con mucho gusto y por lo otro vete tranquila. Jimena carga sola con sus demonios. Siempre le he aconsejado que deje a sus nietos equivocarse por sí solos. Solo estar ahí para cuando ellos la necesiten. Lastimosamente, eso es algo que no entiende, ella quiere estar en todo. Esto se le saldrá de las manos, siempre es ella la que me deja de lado en situaciones como en la que se conocieron ustedes dos. Esta vez ni se imaginaba esto. Ahora, ve, todo esto tiene que ser sutilmente y de una manera rápida. En el sobre encontrarás lo que necesitas para tu nueva vida. Estoy seguro de que te irá muy bien. Concéntrate en ti y en tus metas, lo demás no tiene que detenerte. Cuídate mucho, nos veremos pronto. — fue lo último que me dijo agregando un abrazo a nuestra despedida. Subí por la parte de atrás de los departamentos con un suéter n***o enorme que cubriera mi rostro y cabello. Le entregué mi maleta a un hombre que esperaba por mí. De esa manera fue que salí de Zaragoza, bajo otra identidad. Nuevamente mi nombre se convirtió en mi pasado, ahora era Brooke Michaels. Llegué a los Estados Unidos en un avión privado, para salir de los radares que tenían en la agencia donde trabajaba David y la señora Jimena.
—Hola, tú debes ser Brooke ¿no es así? — me pregunto un hombre muy atractivo, un poco más bajo que David, aproximadamente 6 pies de alto, ojos color verde, cabello castaño y peinado hacia un lado. Sin pasar desapercibida una ligera barba crecida adornando su rostro.
—Si, muchas gracias por venir por mí. — le dije con algo de vergüenza. Él se rio y sí que tenía todas las armas para volver loca a cualquier chica mas no a mí. No en el amor, lo hacía, pero el amor se ha convertido en mi peor error.
—Es un placer, me han dicho que estudias medicina. — me dijo y yo me sentí emocionada.
—Si, de hecho, tengo que hacer el traspaso de mi información para poder terminar mis 4 años de medicina general. — le digo y él se emociona.
—Genial, de hecho, necesito a alguien de confianza que me ayude con los expedientes de mis pacientes. No sería como secretaria, de hecho, hay muchas plazas disponibles. Estoy seguro de que algo encontraremos disponible para ti. — me dijo y terminó de subir mi maleta al auto.
—Que bárbaro, lo siento. Soy Phillip Farré. — me dice ofreciéndome su mano.
—Soy San... — me quedé un poco asustada al punto de quedarme en silencio.
—Tranquila, sé quién eres y sé un poco de lo que sucede. No te sientas obligada a decirme qué es lo que ha pasado contigo. No te juzgaré solo que no te sientas sola, te ofrezco mi más sincera amistad. Sandra Kepler. — dice sin mover su mano para que la tome y lo hice, uní mi mano con la suya en señal de aceptar la amistad que me ofrecía. Entre pláticas sobre el hospital donde trabaja y su carrera como neurocirujano recién residido. Las posibles plazas de trabajo disponibles en el hospital, la universidad donde me gustaría estudiar. Me sentí algo bien hablando con él, aunque para no dejaba de ser incomodo este tipo de interacciones con el sexo masculino. Llegamos a un enorme edificio y me sorprendí al ver el nivel de lujo que tenía el lugar. Subimos hasta el piso treinta y cuatro, no me espere ver el departamento que el señor Manuel había conseguido para mí. Esto era simplemente demasiado para mí, no solo porque era enorme si no porque no estaba acostumbrada a tanto. Un pequeño cuarto hubiera sido más que suficiente para mí. De la impresión deje caer mi bolso el cual venía lleno de cosas que se me olvidaban en el último momento. Entre ellas dos libros que Liz me había regalado hace unas semanas que salió su edición de colección a la venta. Phil tomó uno de ellos y se quedó sorprendido.
—¿Te gusta Eli G.? — me pregunto sorprendido viendo el libro con bastante detenimiento. Lo abre y comienza a pasar entre páginas deteniéndose en la página donde ella lo firmó y dejó una pequeña dedicatoria para mí. Abre sus ojos al máximo, al segundo que termina de leer.
—¿Ella es tu cuñada? — me pregunta sorprendido, yo asentí.
—Bueno, mi excuñada. — le digo y él rasca su nuca.
—Debo de admitir que estoy enamorado de esa mujer sin saber siquiera quien es. Amo sus libros y la manera en cómo te hace sentir muchas cosas. Sigo soltero y sin compromisos porque toda mi vida me he cerrado a tener amistades físicas que solo te conducen a perder el horizonte. Durante mi periodo de estudiante, los libros fueron mi mejor compañía. Prefería quedarme a leer un libro que salir a bares. Hace dos o tres años me encontré con su primer libro en la librería y no leía sobre medicina el 100 por ciento de mi tiempo, sino un poco de romance de vez en cuando. Menos complicado de las relaciones sentimentales. Se aprende muchísimo en los libros, eso si te lo puedo asegurar. — dijo eso último de una manera extraña al punto que miró hacia la ventana. No sé por qué, pero saqué el teléfono que he mantenido en modo avión desde que salí del departamento de David y le mostré una foto de Liz. Su reacción fue digna de una foto, sus ojos se abrieron nuevamente y me atrevo a decir que se mordía ligeramente el labio al ver cada detalle de ella.
—Es una mujer realmente hermosa. — dice entregando mi teléfono. Asentí afirmando lo que acababa de decir.
—Creo que te veré mañana y así comenzamos a solucionar muchas cosas para ti Brooke. — me dice saliendo rápidamente del departamento. Sentí que salió casi corriendo algo muy extraño después de ver la foto de Liz. Encogí mis hombros y comencé a instalarme en mi nuevo hogar.
Los días fueron pasando, convirtiéndose en meses, 6 para ser exacta. Había logrado culminar mis estudios en medicina general. La única persona presente en ese momento conmigo fue mi tía Pamela con la que compartí este momento. Nos tomamos fotos y una de ellas iba con destino a mi familia. Espero que mi madre se sienta muy orgullosa de mí. Ahora tenía un tiempo para tomar la decisión entre sí especializarme y solicitar ingresar al sistema de residentes del hospital. Había aceptado el puesto de asistente médico durante la noche mientras en el día iba a la universidad. No me explicaba cómo sacaba tiempo para todo Me concentré muchísimo entre el estudio y el trabajo queriendo olvidar a David. La verdad es que me fue imposible, mi amor por él estaba aún tan presente. Abrí un correo electrónico nuevo con el cual me comunicaba con Clara, escribía bajo el nombre de Brooke y así la mantenía al tanto de mí y ella me mantenía al tanto de mis niños. Sus cuatrillizos estaban hermosos, eran unas bolitas de carne preciosas, con unos cachetes dignos de ser pellizcados. Mi Ariana estaba creciendo tan hermosa. En más de alguna ocasión abrí mi correo anterior y miré varios correos de David que nunca abrí. Tampoco creo poder hacerlo nunca, otros correos de la señora Jimena y mis excuñadas. Hasta de la doctora que llevaba mis controles ginecológicos en Zaragoza. No veo la necesidad de seguir inyectándome anticonceptivos si no los necesito.
—¿Vendrás a almorzar con nosotros? — me pregunto Phil frente a mi escritorio.
—Si, ahorita iré. — le conteste dejando la computadora frente a mi.
—Phil. — lo llamé antes de que siguiera alejándose.
—¿Todo bien? — Me pregunta al verme un poco ansiosa.
—Quería extenderte una invitación. — mencione con un poco de pena. La verdad es que me sentía algo abrumada. Clara me mata si no voy a su boda, por lo que no ir, no es una opción. El único problema es que no quiero ir sola, Phil y yo nos hemos vuelto cercanos. No en plan romántico, pero sí amistoso y ahorita lo que necesito es un amigo que me apoye y no me deje caer. Phil solo es 4 años mayor que yo y he aprendido que es muy misterioso con sus asuntos.
—Si es para ir a la boda de tu amiga no creo poder desligarme del hospital. — me dice y se da la vuelta para seguir su camino.
—Mi amiga, se casa con el hermano de Eli G. No creo que quieras perderte la oportunidad de conocerla. — digo y él se voltea con una sonrisa macabra de esas que vuelve locas a las enfermeras.
—¿No estás jugando conmigo verdad? — yo negué. Saqué mi teléfono y busqué una foto en mi teléfono y le muestro una donde Liz sale con Ángel y Clara mientras toman el sol a la orilla de la piscina.
—Deliciosamente hermosa. — dice mordiéndose el labio inferior. Muchas veces me asusta cuando libera ese tipo de comentarios.
—¿Eso es un sí? — preguntó con una sonrisa.
—Solo muerto dejaría volar esta oportunidad. ¿Cuándo es? — me pregunta emocionado. Le pasó los detalles y que es el fin de semana. También que tiene que usar un esmoquin n***o y una corbata azul rey. No le pareció mucho esa parte, pero luego le expliqué que era para caminar conmigo por el pasillo.
—¿Entonces quieres darle celos a tu ex? — me pregunta y no puedo evitar sonrojarme.
—Por favor, Phil, ayúdame. Te juro que lo primero que haré cuando lleguemos a Zaragoza es presentarte a Elizabeth. — le digo y alza la ceja.
—Mas te vale, esa mujer será mi esposa. — dice y yo comienzo a carcajearme.
—Me encanta tu seguridad. Crucemos los dedos que así sea. Serás el yerno predilecto de sus padres. Pues ya creen que se quedó para vestir santos por lo que el 100 por ciento de su tiempo escribiendo, editando y diseñando. — me fui de lengua en decir eso último.
—Yo sacaré a esa reina de la cautividad de su propia mente. Iremos, ahora ¿Podemos ir a comer? Tengo una cirugía en 1 hora y posiblemente esté 4 horas dentro de ese quirófano. Con la motivación de que el fin de semana conoceré a mi esposa. — dice, para luego caminar hacia su consultorio.
—¿Esposa dijo el doctor? — me pregunta la enfermera a mi lado. Asentí en respuesta. Su cara cambió a una llena de una molestia.
—Tranquila, él sabe de ella, pero ella no sabe de él. Aunque el doctor Phillip es demasiado guapo, misterioso, maduro y un excelente profesional. Mejores cualidades no podrían encontrar en un hombre. — dije y me regaño mentalmente porque no debí decirlo frente a ella. La intención era calmar su molestia y más bien le añadí más leña a su enojo. Porque solo la vi apretar sus puños y darse la vuelta súper molesta. Me pase los días que hacían falta para el fin de semana entre programar las cirugías de Phil para otras fechas y llenando los expedientes de sus pacientes.
Llegó el día antes de la boda. El momento de salir de mi escondite al abordar el avión y regresar a enfrentar el caos que causó mi desaparición.
—Deja de temblar, se nota que estás muy nerviosa. — me regaña Phil después de decirle que nos estamos acercando a la casa.
—Bueno, seré tu pareja ficticia frente a tu ex, pero debes decirle a mi chica que yo vine por acompañarte, y por ella únicamente. — me dice y le sonreí.
—Estoy más que clara en eso Doctor Phil. — le digo entre risas porque si viene bien decidido y determinado en ganarse el amor de Elizabeth. Llegamos a la casa de Clara y somos recibidos por literalmente todos los Galeano frente a nosotros.
—Tía Sandy. — Me saludó Ariana y casi me hizo llorar cuando pronuncio bien mi nombre. Estaba tan acostumbrada a que me llamara tía Sady o Ady como me decía hace uno años o dos.
—Cariño, estás hermosa con tu vestido azul. — le dije levantando su pequeño cuerpo en mis brazos. Tomó la mano de Phil y camino adentrándonos más a la casa.
—Sandy, linda. Qué bueno verte. Nos has tenido muy preocupados todo este tiempo sin saber nada de ti. — me saluda la señora Jimena.
—Igualmente, señora Jimena. — me limité a decir. Para caminar y saludar a mi amiga.
—Si no fuera porque los toque dentro de tu vientre y los conocí a los pocos minutos. No te creería que tuviste cuatro niños dentro de tu cuerpo. — le digo dándole un abrazo.
—Lo sé, pero cuando se tiene a 4 terneros que demandan de sus alimentos cada 30 minutos a cualquiera dejan sin carne hermosa. El pobre Ángel apenas tiene de dónde agarrar. — me dice y ambas carcajeamos. Al mismo momento que Ángel viene detrás de ella y le rodea la cintura.
—Sandy. — Se limita a saludarme. Yo asentí. La verdad es que me lastimó muchísimo que no me dijera nada. Aunque ya estaba dispuesta a dejar ese mal momentos atrás porque la fiesta es para y hacia ellos, no quiero generar problemas.
—Hola Ángel, ¿Ansioso? — él me sonrió y asintió.
—Les presento a mi pareja Phil. Phil ellos son Clara y Ángel. — les digo y Clara se sorprende ante lo que acabo de decir.
—Un placer conocerte Phil. — dijo ella amablemente.
—El placer es todo mío, gracias por la invitación. — dijo él y es que a Clara le pregunté si podía traer a alguien, pero a ella jamás le dije a quién o con qué intención. Creo que tendré mucho que aclarar en un rato.
—Déjenme los guiaré a su habitación. — dice Clara y ambos asentimos.
—Sandy ¿Podría hablar un momento contigo? — pide Ángel y yo mire a Phil y asintió para seguir la guía de Clara hasta la habitación.
—Si, está bien. — le dije y caminé con Ángel hasta su oficina. Donde me hizo pasar primero y luego cerró la puerta dejándome adentro.
—Por fin estás aquí mi pequeña pelirroja. —
--------------------------------------------
Nos leeremos hasta mañana mis hermosuras..
Espero poder entregarles una maratón este fin de semana.
YA ESTA DISPONIBLE "MAFIOSO DE MI CORAZÓN" (La historia de Max y Esme)
--------------------------------------------
Copyright © 2023 Valery Archaga
Todos los derechos reservados.
Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2303273877835