NARRA SANDY
No podía creer lo que estaba pasando. David me había pedido oficialmente que fuera su novia. Una parte de mi estaba gritando de emoción, pero otra parte de mi estaba super mal por lo que le acababa de pasar a mi amiga. Como dijo él, posiblemente no sea el mejor momento y mucho menos el lugar, pero lo aceptaba y más en un momento donde hay vulnerabilidad. David siempre me ha hecho sentir importante, así como yo intento hacerlo con él.
—Si, nada me haría más feliz que ser tu novia, tu todo, David. — Esa fue mi respuesta, él de inmediato rodea mi cintura con sus brazos y me pega a su cuerpo. Una de sus manos me libera y levanta mi barbilla para que lo vea y aprovechó el momento para unir nuestros labios en un beso. Tuvimos que separarnos rápidamente debido a unos gritos que se escucharon de parte de los hermanos de Clara. La situación estaba muy tensa, la doctora tuvo que volver a ingresar a ver a mi hada y a los minutos entró otro doctor. Todos nos mirábamos expectantes, fue inevitable llevar mi mirada hasta donde mi mano estaba unida con la de David. Podía sentir varias miradas sobre nosotros ante tal gesto, pero nosotros no éramos los importantes en este momento, sino Clara. La noticia de que aún esperaban tres bebés fue muy emotiva para todos. Yo no pude evitar hacer un comentario sobre esta familia y su manía de hacer de a varios a la vez. A la misma vez me gané un codazo de la abuela Jimena pues no debería de estar diciendo nada porque estoy ligándome a uno de ellos. Pasaron varios minutos hasta que fuimos a buscarle algo para desayunar a Clara. Llegamos hasta el recibidor y no me esperé encontrar a la tía de David. He compartido con ella un par de veces. Conversó con Ángel primero y después se fijó en mi novio. Podía sentir los ojos de los dos jóvenes detrás de ella fijos en mí.
—David, cariño, que guapo te has puesto. — lo saluda y mi novio abraza a su tía. Comparten un par de palabras más hasta que comienzan a hacer su caminata al elevador.
—Por Dios, Sandy hermosa. Disculpa que no te saludé antes. — dice emocionada. Yo me acerqué a ella con una sonrisa y nos saludamos de abrazo y beso. Pude ver que mi novio estaba viendo fijamente hacia uno de los chicos, pero no le di importancia. Todo lo contrario, seguí hablando con la tía Luz.
—No se sienta mal señora luz. Lo que pasa es que parecemos hormigas a la par de estos hombres. — le digo para quitar un poco la tensión que se estaba sintiendo en el lugar.
—Tienes razón hermosa. Somos unas enanas a lado de estos enormes hombres. Los veremos luego que ya vamos tarde. —Asentí, nos despedimos y seguimos cada uno por su camino. Compramos lo que últimamente es lo más común ver comer a Clara y al llegar de nuevo al ascensor nos separamos. Yo subiría a dejarle la comida a mi hada y los chicos se fueron a emergencias para que le hagan las curaciones necesarias. Entré en la habitación y todas las mujeres de la familia estaban dentro de ella, mientras los varones esperaban afuera. Al rato de acomodar todo sobre la bandeja móvil, entró una enfermera pidiendo que todos salieran del lugar. Clara me pide quedarme para ayudarle a abrir el pudin.
—Tus ojitos me dicen que tienes cosas que decirme. — me dice y me sorprendo porque esta mujer pareciera que realmente tuviera un sexto sentido para las cosas. Yo no le digo más, solo me acerco a sentarme a la orilla de su cama y tomo su mano.
—No quiero estarte recordando este mal momento, porque créeme que me duele en el alma que hayas perdido a uno de tus bebitos. Solo quiero que sepas que cuentas conmigo siempre, que eres la hermana que nunca tuve y que te estoy plenamente agradecida de que te hayas cruzado en mi camino. Para ayudarme como lo has hecho hasta ahora. Ángel y tú van a salir de esta prueba que están pasando. Era hora de motivar a que trabajara en sus inseguridades. Lo único triste es que tuvo que pasar algo como esto para que él reaccionara. Los quiero muchísimo, ahora come tu desayuno y por esa razón no te contaría el chisme que tengo para ti. — le digo ella se quedó viéndome mientras estoy con una sonrisa de oreja a oreja. Finalmente me saca la información y se emociona por mí.
—Iré a ver porque tardan tanto. —le dije y para evitar que me siga mencionando cosas, Ella hace un puchero que le regresó con una sonrisa. Mi teléfono vibra dejándome ver un video que me ha enviado David y es cómo le acomodan la nariz a Ángel. No iba, ni debía enseñarle eso a Clara, no debía alterarla, pero el grito que se escuchó en mi teléfono llamó su atención.
—¿Ese es Ángel? — me pregunta y yo me encogí de hombro al mismo tiempo que apretaba mi rostro algo apenada por lo que escuchó. No debí, pero ni modo tuve que decirle y enseñarle.
—Le están enderezando la nariz porque la tenía rota. — le digo, ella se recuesta en la cama de nuevo y le da una mordida a su sándwich.
—Me siento mal y de cierta manera debería de estar un poco alegre al verlo así, pero no lo estoy eso me hace sentir aún peor. No es un sentimiento para nada agradable. — me dice y puedo ver la preocupación y tristeza en su rostro. Sea como sea lo que pasó no hizo que sus sentimientos cambiaran. Ella se preocupa por él palanca de su prometido.
—¿Podrías ir a ver si está bien? — me pide y no podía negarme. Asentí y salí de la habitación para dejarla comer. Bajé de nuevo por el ascensor, di unos pasos y el ascensor a un lado se abrió también. Dejando ver a uno de los chicos que venían con la tía de David. Seguí mi camino, pero el chico me abordó.
—Hola, disculpa que te detenga. Mi nombre es Liam, mucho gusto. Nos vimos recién hace un momento, ¿Tu eres? — me pregunta el muy descarado. Su rostro se mostraba sincero, pero no estaba para nada interesada en conocerlo. Luego mi cerebro conectó lo que le había pasado a Clara y a quien tengo enfrente es a ese Liam.
—Con que tú eres el famoso Liam, si y agradezco que te vi cuando tus primos, tu madre y tu hermano estaban cerca, pero ahora nadie me evita hacer lo que he querido hacer desde hace 3 años que supe de ti. — Le solté una patada en la entrepierna, haciendo que caiga de rodillas. Él me miró desconcertado y no pude evitar darle una cachetada. Luego sujeté un poco de su cabello y lo halé hacia atrás haciendo que me mire. Sus ojos me hicieron sentir un poco de pesar y lástima por él. Tenía pensado darle otro golpe, pero me abstuve de hacerlo. Así que le di la peor de mis miradas.
—Mi nombre es Sandy y me conocen como la vengadora. Esto es por el daño que le hiciste a Clara y a cualquier otra mujer. Agradece que estamos en un lugar público, porque si no, ya estuvieras en emergencias. — mencioné, soltando su cabello y dejándolo ahí. Me sentí un poco avergonzada por la escena que varios se habían detenido a ver. Caminé hacia el área de emergencias y me encontré con David, Ángel y su padre algo sorprendidos.
—Hola, ahí están. Clara me mandó a ver como estaba todo contigo. Se preocupó cuando le dije que tenías rota la nariz. — mencioné, me sentí mal al ver que Ángel negó, pero ya estaba hecho. Me pidió tratar de mantenerla tranquila, aunque eso sea omitir cosas para que esté bien. No estoy acostumbrada a omitir cosas, pero sabía que era algo que tenía que hacer por el bien de Clara y sus pequeñitos. David viene a mi lado y con su dedo acariciaba mi brazo. Me avergoncé un poco al ver a su papá viéndonos. Nos despedimos de ellos porque David tomó mi mano y nos guio hasta el lado opuesto. Caminaba detrás de mi novio, con mi corazón acelerado al ver que nos dirigimos hacia el estacionamiento. No quería irme aun, pero no podía negar que después de que me pidiera ser su novia necesitábamos un momento a solas. Abrió la puerta trasera del auto y me invitó a entrar en ella. No lo pensé dos veces y entré dejando espacio para que él hiciera lo mismo. Sin darme oportunidad de hablar él lleva su mano hasta mi cuello y devora mis labios.
—Verte darle su merecido a mi primo me excitó demasiado pequeña. — me dijo con su voz grave llena de lujuria. Haciendo temblar cada extremo de mi cuerpo, enviando un escalofrío y una ráfaga de placer al mismo tiempo. Solo David puede hipnotizarme de esta manera. Me estremecí al sentir su mano subir por mi pierna. Hasta llegar a mi húmedo y cálido centro, el cual espera por él desde que soltó esas palabras. Le doy un poco más de acceso al abrir mis piernas lo que me permite el lugar donde estamos.
—¿Mi pequeña, también está excitada? — me pregunta quitando mi ropa interior con rudeza. Gemí ante eso, David es amor puro, pero he conocido facetas oscuras de él al momento de hacer el amor. Como esta rudeza y lujuria extrema.
—Si, tanto que quiero sentirte dentro de mí, ya. — le digo dejando salir un gemido cuando introduce uno de sus dedos en mí. Lo saca y lo lleva hasta su boca sin cortar el contacto visual. Amo a David y no solo por enseñarme todo lo fascinante que puede llegar a ser el sexo. Se separa de mí y se sienta, abre un poco sus piernas y eleva su brazo hacia el respaldar dándome una risa y una mirada llenas de deseo, fuego y pasión. Sus ojos señalan a Pegaso y no lo pensé dos veces. Quité sus shorts trayendo con ellos sus boxers y me subí sobre él.
—Móntame, pequeña. — me dijo y no lo hice esperar. Lo introduje en mí de una sola vez y apreté mi agarre en sus hombros al sentirme llena por completo. Hice mi cabeza hacia atrás dejando salir un sonoro gemido. David apretó mis caderas y eso me invitó a moverme como he notado que le encanta. El besaba y mordía levemente mi cuello. Apreté un poco mis paredes internas, para luego subir y bajar lentamente. Lo escuché soltar ese gutural gemido que me motiva a hacerlo llegar hasta las nubes. Con su fuerte brazo me lleva hacia él inmovilizándome y es él quien embiste ahora. La intensidad y profundidad de sus movimientos me tiene al borde del orgasmo.
—Te amo, mi pequeña. Eres mi todo. — me dijo al momento que el fuerte calor estremeció mi cuerpo y llegó con fuerza hasta mi vientre. Pude sentirlo a el palpitando en mi interior. Volviendo su agarre aún más fuerte en mis glúteos y escucharlo gritar mi nombre.
—¡Aaah! Amor. — grité pues mi orgasmo se prolongó ya que siguió embistiendo. Convulsioné contra su pecho tratando de normalizar mi respiración. Él deja besos en mi frente y eso me tranquiliza aún más. Elevo mi mirada y sus ojos verdes se conectan con los míos. Me sorprendo cuando él toma mi mano y la lleva hasta su pecho.
—Pequeña, desde que llegaste a mi vida me has enseñado que un beso, una caricia e inclusive esto. — dijo dándome una leve embestida. — Es más que un acto carnal. Me he vuelto adicto a ti y por eso te pido perdón por haberme tardado tanto en darte el lugar que mereces en mi vida. Nuevamente y bajo otra circunstancia te pido que seas mi novia. Prometo cuidar de ti, ayudarte a cumplir tus metas, y estar siempre para lo que necesites. Te amo, mi pequeña vengadora. — dice y yo me rio. Él se remueve incómodo haciendo que pare de reír. Lo veo con la ceja alzada.
—Claro que sí, mi novio. ¿Todo bien? — le pregunto y él asiente con una sonrisa.
—Te recuerdo que sigo dentro de ti, al reírte aprietas un poco más y estoy muy sensible. Así como si yo te siguiera tocando tu clítoris después de haberlo estimulado y quedas sensible después de tu orgasmo. Lo mismo pasa con Pegaso cuando lo estimulas después de haber quedado exhausto. — Traté de no reírme para no molestarlo, pero me fue inevitable. Besé sus labios para distraerme un poco de hacerlo.
—Es usted un muy buen maestro, joven Galeano. Me encanta que se tome su tiempo para explicar cada una de sus sensaciones y compartir su conocimiento conmigo. — le digo besando su cuello. El nuevamente aprieta mis caderas y deja ir una nalgada que me hace gemir.
—Y yo que tengo a la mejor alumna que la vida me pudo mandar. — Comenta besando mis labios con un poco más de delicadeza y amor. Continuamos en el auto, hicimos el amor una vez más y nos acariciamos por no se cuánto tiempo. Tuvimos que ir hasta el departamento a refrescarnos y cambiarnos. Los días siguieron su curso y podría decir que mi relación con David está siendo más que perfecta. La comunicación con mi familia seguía también gracias a la tía Pamela como me dijo que le dijera. Ya habíamos pasado varios grados de confianza y ella sentía que yo era como una hija o sobrina para ella. Le contaba un poco sobre mi relación con David y estaba muy feliz por mí. Hoy iríamos a la fiesta de cumpleaños del abuelo de David. El señor Guillermo era un señor muy agradable, en más de una ocasión lo visitamos y David oficialmente me presentó como su novia. Mi corazón se aceleró ante eso y más cuando el señor mencionaba que era la primera chica que le presentaba. Que ya hasta había perdido la esperanza con él.
—¿Estas bien? Llevas unos días muy ausente en tu teléfono. ¿Va todo bien con el trabajo? — le pregunté porque no ha ido a ninguna misión en este tiempo. No me ha comentado nada al respecto, pero siento que extraña ir a trabajar.
—Cariño, si tienes que ir a alguna misión, ve. Yo te esperaré aquí, sé lo importante que es tu trabajo y la agencia de tus abuelos para ti. No te sientas comprometido a estar conmigo todo el tiempo. No soy un cristal que se romperá te lo recuerdo, se cuidarme muy bien. — le digo para animarlo, últimamente anda muy serio.
—Si, lo siento pequeña. Te ves hermosa en ese vestido. No quiero llenarte de los problemas que tenemos. Hay gente enemiga que nos está rodeando y hoy particularmente, me confirmaron la presencia de uno de ellos aquí en la ciudad. Por eso ando un poco ajetreado, necesito saber que trajo a ese hombre hasta la ciudad. Por otro lado, tengo reportes que mi tía Esmeralda se ha visto con él y me temo que en plan romántico. — me dice y yo me sorprendo pues eso si es mucho que digerir.
—No le he dicho nada a mi abuela, eso es lo que me preocupa, que mi tía y él se presenten a la fiesta de mi abuelo y todo se vuelva un caos. — me dice pasando su mano por su cabello.
—¿Tu tía no sabe que ese tipo es enemigo de ustedes? — cuestioné y el negó.
—No, somos muy pocos los que conocemos los perfiles de todos esos hombres y me temo que mi tía no tiene ni idea de quién es ese hombre. — suspiré porque esta situación es muy seria.
—Entiendo tu frustración amor, deben poner a muchos hombres a que den seguridad en el evento. Por si algo como eso llegara a suceder. — le digo y él asiente mientras rodea sus brazos por mis hombros y deja un beso en mi frente.
—Así será pequeña. Me iré a dar un baño y salimos a la fiesta. — Asentí y me dispuse a revisar mi correo. Yo ya estaba lista para salir, solo esperaba por él. Me tenso al ver un correo de la universidad en mi bandeja de mensajes y más que como asunto decía “Suspensión de beneficios estudiantiles”. Con mis manos temblorosas abrí el correo y miré todo lo que decía. Mi corazón se partió al leerla y más porque decía que no tenía derecho a apelar la decisión. Una lágrima bajó por mi mejilla al sentir que había perdido algo muy importante en mi vida y mi familia. “No es el fin del mundo Sandy, puedes estudiar en otra universidad y aún cumplir tus metas”. Me dije a mi misma, respiré profundo, limpié las lágrimas que se acumularon en mis ojos y arreglé de nuevo mi maquillaje. David sale del baño con una toalla alrededor de la cintura y me sonríe. Pasa hasta el armario a buscar su traje, yo me quedo viéndolo y lo único que puedo pensar es en las cosas que hacemos por amor. Solo espero que mi sacrificio valga la pena al obtener mi felices para siempre.
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Comenzamos el maratón... 1/3
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