NARRA DAVID
—¡¿Como démonos pasó eso?! — le grite a Peter el encargado de la seguridad de mi tía Esmeralda.
—Petirrojo se ha visto con él desde hace unos meses. Lo reporte, pero ella misma dio la orden de no pasar la información a nadie. Que ella haría las cosas como una persona “normal”. Me imagino que lo hizo porque tiene pensado presentarlo como su pareja a sus padres. — me dice y estoy que me arranco el cabello de la cabeza. Se supone que parte de mi trabajo es saber qué pasa con cada m*****o de esta familia.
—Parte de tu trabajo es investigar quienes son los que se acercan a tu ave. Esperemos que no haya problemas porque si los hay, rodaran cabezas, Peter. — le dije súper molesto antes de cortar la llamada. Aprieto mi teléfono con fuerza al ver la foto que me acaba de enviar. Esmeralda dentro de su oficina besándose con Máximo Marchetti. Estoy debatiéndome entre sí avisarle a mi abuela o no. Necesitaba hablar con Esmeralda antes y así saber en qué condiciones conoció a Máximo. Marqué sus números varías y de ninguno pude recibir respuesta. Llegué al departamento después de ayudar con algunas cosas en casa de mi abuelo. Mi pequeña me recibió ya lista y se miraba hermosa con un vestido verde que exponía su cuerpo a la perfección. Si no fuera porque estábamos algo retrasados se lo quitaba. Aparte que ya le había hecho el amor muchas veces durante la noche y una vez en la mañana. Me sorprendieron muchísimo sus palabras sobre que estaba bien que fuera a misiones. Le platiqué un poco de lo que está pasando para que esté enterada, al menos a tanto de lo que me preocupa. La vi más tranquila y por eso entré al baño a darme una ducha. Al entrar me puse a analizar sus palabras. Sonreí al darme cuenta de que mi pequeña haría cualquier cosa con tal de que yo esté feliz. Una vez estuvimos listos salimos en dirección a la casa de mi abuelo. Al llegar comencé a ver a todos los agentes águilas de Zaragoza listos para la acción. Mi pequeña se ofreció a ver si se necesitaba ayuda adentro así que, nos separamos. Sentí un poco de temor cuando mi abuela se acercó a mí.
—¿Todo está en orden? — Me pregunto y no pude evitar ponerme nervioso ante su mirada inquisitiva.
—¿Me dirás que sucede? — Me pregunto de nuevo y esta vez respiré profundo y le dije lo que pasa o al menos parte de lo que sabía.
—Me acaban de confirmar que Máximo está en la ciudad. Ya pedí refuerzos, algunas águilas están de incógnitos dentro de la fiesta listos para mantener seguros a la familia. — le dije y ella guardó la calma. Miro hacia todos lados y luego su mirada se fijó en mí.
—De acuerdo, no hay que alarmar a nadie, mantente en contacto con tu informante. Si Máximo Marchetti está en la ciudad no debe ser para algo bueno. — Me dijo y ambos nos quedamos un poco atónitos al ver a Ángel y Clara entrando al jardín.
—Mantente alerta, David. — me pidió. Asentí y seguí mi camino hasta donde miré que venía caminando mi pequeña.
—¿Todo bien? — le pregunté y ella asintió.
—Si, todo muy bien. Vamos que ya tu abuelo estaba por bajar. — me dice y en eso escucho a mi madre pedir por nuestra entera atención. Hablaron un poco del recorrido profesional de mi abuelo y los logros que ha tenido como padre, abuelo y ya bisabuelo de dos pequeños, Ariana, Khoa y los tres que están por llegar. Bailamos un poco mi pequeña y yo. Para nadie ya era un secreto que esta mujer era mi novia y muy pronto la convertiría en mi esposa. Cuando se anunció que pronto la comida sería servida regresamos a la mesa. Al nomás poner mi trasero sobre la silla recibí un mensaje de texto el cual me hizo casi devolver el trago que le estaba dando a mi copa.
-Máximo Marchetti está aquí y está entrando con Petirrojo. – decía el mensaje. Comencé a buscarlos con la mirada hasta que los vi saliendo por la puerta corrediza de la casa e hice una señal a mi abuela la cual ella conoce muy bien. Respondí que se mantengan alertas a nivel máximo y pude ver que muchos agentes se acercaron disimuladamente a la mesa. La cara que puso el maldito al ver a mi abuela, me causó rabia. Era más que obvio que había utilizado a mi tía para llegar hasta nosotros. Todo esto lo hacía por venganza
—Mamá, papá. Les presento a Máximo, mi novio. — el muy sinvergüenza estira su mano hacia mi abuela. Ella solo la mira mas no la toma.
—Un placer poder conocerla, al fin en persona, señora. — le dice y lo que pasó después fue muy difícil de ver y escuchar. Mi tía fue vilmente utilizada y humillada por este desgraciado. Solo bastaba ver la cara de esmeralda llena de emociones y de dolor. Me acerqué quedando detrás de ella cuando la vi sacar el arma, después de hacer varios disparos al aire. Cayó en el suelo por culpa de una crisis con su enfermedad. Yo me quedé un momento dando órdenes y ayudando a controlar la situación. Sentí un poco de vergüenza por que la fiesta de mi abuelo terminara de esta manera, pero lo más seguro era mandar a los invitados a su casa.
—Ya cariño, ve al hospital y nos avisas como esta Esmeralda. — me dice Amanda la esposa de mi abuelo. Busqué a mi pequeña quien estaba hablando con mis hermanas.
—¿Nos vamos? — me pregunto ella bostezando, asentí en respuesta.
—¿Estas cansada? Podría llevarte al departamento, yo tengo que ir al hospital y ver cuál es la situación de mi tía. — ella asintió.
—Iré contigo mi amor. — Nos subimos al auto y llegamos hasta el hospital. Estábamos en el estacionamiento caminando hacia las escaleras y una voz que conozco llegó a mis oídos.
—Estarás muy contento de haber logrado llegar hasta una, Galeano también. Ya que el tema era buscar a los eslabones débiles ¿verdad? Tú y yo no tenemos nada de qué hablar. Haz como que nunca nos conocimos. Ahora te pido que me des permiso, mi familia me necesita. — Escuchamos la voz de Aitana hablar con alguien, caminé con cautela para ver de quién se trata y aprieto los puños al ver de quién se trata.
—No sabía que tenías algo que ver con esa familia, piccola. No es como tú lo piensas. Te conoci de casualidad, vine con Maximo, si, pero el venia a ver a Esmeralda. Una noche él me dijo que saliera a divertirme y ahí fue donde te conocí. No fue planeado nada de lo que pasó entre nosotros. Te he buscado desde entonces, porque te quiero, sirena. No puedes decirme que era parte de mi plan. Desde esa noche que te entregaste a mi no he podido sacarte de mi mente. No puedo besar o estar cerca de otra mujer porque tu me has hechizado. Dame una oportunidad de demostrarte que soy sincero. — le dice el mano derecha de Máximo, Ovidio Lombardo.
—Lo siento Ovidio, eres parte del mal que le está pasando a mi familia. Directa o indirectamente y eso vuelve algo entre nosotros imposible. Por favor no te quiero cerca de mí. — miro a mi pequeña que también ve en silencio la escena. Tomé su mano y caminé hacia ellos.
—¿Algún problema Aitana? — pregunte con seriedad. Él suelta la mano de Aitana.
—No, todo bien. El señor aquí presente creía conocerme y le decía que a lo mejor pudo haberme visto en algunas revistas de sociales y moda. Con permiso tengo que subir. — se despide subiendo las escaleras.
—Cariño, acompaña a Aitana por favor. — le digo a mi pequeña, ella asiente, se disculpa al pasar entre nosotros y camina hasta llegar a Aitana.
—Ovidio Lombardo. ¿Así que tú le hiciste lo mismo a mi prima? — no me respondió nada, solo pude ver su mandíbula tensarse.
—No, tengo que darte explicaciones. — dice queriendo subir, pero ya mi paciencia estaba en cero. Tomé con ambas manos el cuello de su saco y lo pegué con fuerza a la pared.
—Por supuesto que me tienes que dar explicaciones. Las mujeres a las que utilizaron lastimaron y humillaron, son mi familia y créeme que esto no se va a quedar así. Díselo a tu jefe también, van a desear esconderse debajo de las piedras. ¡Malditos imbéciles! — grité apretando mis dientes entre cada palabra. Lo solté y seguí mi camino hacia donde estaba mi familia. La noticia del embarazo de Esmeralda tomó a todos por sorpresa. Todo fuera una noticia alegre, si su vida no estuviera en peligro de seguir con su embarazo.
—Ella estará bien abuela Jimena, su bebé también estará bien. Si sigue un reposo y medicamento adecuado, su hijo nacerá muy bien. Posiblemente uno o dos meses antes, pero estará bien, ya lo verá. — le aseguraba mi pequeña a mi abuela.
—Ojalá así sea mi niña. Lo bueno es que tu estarás cerca en caso de emergencia. — Le dice y mi pequeña asiente. Mi abuela toma mi brazo y camina conmigo entre los pasillos.
—Esto no lo puedo dejar pasar David. Máximo no solo vino y lastimó a Esmeralda. También se metió con la empresa de tu abuelo. Algo debemos hacer para que su plan sobre la empresa de tu abuelo no se lleve a cabo. Nunca he sido vengativa, pero esta vez se metieron con lo más sagrado que tenemos, nuestra familia. — Asentí ante sus palabras, mire su rostro lleno de preocupación, me acerco a mí y la abrazo. Dejó un beso en su frente y uno en su mejilla.
—Te prometo que vengaré esta humillación abuela. Te lo juro. — Nos despedimos ahí y fue a buscar a mi pequeña la cual estaba recostada tomando la mano de mi madre.
—¿Ya se van? — me pregunta mi mamá. Asentí en respuesta y tomó las manos de mi pequeña para ayudarla a ponerse de pie.
—Si madre, mañana nos veremos, ¿Quieres que te lleve? — Ella negó.
—No cariño, me iré con Alan en un rato. — asentí y salimos del hospital.
—Cariño, sé que no es el momento, ni la hora, pero tengo hambre. — me dice algo apenada y es que el reloj marca la media noche y nosotros no habíamos comido.
—¿Te apetece una pizza? — le ofrecí y ella asintió. Buscamos una pizzería cercana y encontramos uno en el camino al departamento. Llegamos a casa y mi pequeña me dijo que se daría un baño antes de comer. Mientras la esperaba, le hice una llamada a Marco. Contándole lo sucedido.
—Si, ya estoy al tanto. Gorrión, ya me he puesto a investigar y creo que tengo algo que te puede interesar. — me dice y yo me quedo esperando a que diga algo, pero siento mi teléfono vibrar. Al verlo es un mensaje con una foto de Mario Marchetti abrazando a su futura prometida, Francisca Dotti.
—¿Que tiene que ver esto con la misión? — pregunté y puedo escucharlo suspirar.
—No cabe duda de que lo que tienes de guapo, lo tienes de pendejo. La diferencia de edad entre ellos es mucha, puedes hacer lo mismo que le han hecho a Esmeralda. Enamorar a Francisca y hacer pública su infidelidad. No hay peor humillación que una infidelidad hacia un jefe de la mafia italiana. Sin mencionar que Francisca, es la media hermana de Alexandra, la esposa de Máximo. La estrategia ya te la he puesto en bandeja de plata. Ahora depende si el Halcón vuelve a volar o se queda empollando huevos en el nido. — dice y con eso cuelgo la llamada. Miré la foto una vez más, pero mi mirada se desvío hacia mi pequeña chica que salía del baño, con una de mis camisetas y sus típicos calcetines. Si opto por poner ese plan en marcha, ¿Qué pasará con Sandy? ¿Me apoyara en una misión como esa? ¿Cómo la haría sentir eso? Tantas preguntas me vinieron a la mente, pero lo único que sabía era que tenía que elegir entre el amor y el deber. Ya sea que me apoye o no es algo que debo de hacer. La única manera en la que todo puede ser diferente es en que no sepa nada de esto. Ella rodea mi cintura con sus brazos e inhale el aroma de su cabello. Me entró mucho miedo de perder esto que habíamos construido y no, si callar sería la mejor opción así lo haría. Como cuando me uní a las águilas y mi abuela me dijo, hay situaciones donde es mejor pedir perdón que pedir permiso.
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Continuamos el maratón... 2/3
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