Capítulo 1
Mi primera vez con un compañero de la escuela.
Me hacen falta esos días en que cansada de lo que me rodeaba simplemente tomaba dos o tres cambios de ropa, rompía la alcancía y me iba a la estación de buses para comprar un ticket. La condición era comprarlo para el destino de salida más próximo. Así es como se construyen los clichés y yo fui parte de eso.
En este hilo de historias voy a contar las que más y mejor me marcaron, con la esperanza de que ninguna chica pierda la oportunidad de liberarse cuando y como le convenga.
…
Cursaba la educación media cuando mis impulsos sexuales se comenzaron a presentar. Voy a ser sincera. Desde que era niña me llamaron mucho la atención diferentes formas de actuar tanto en mi familia como amigos, pero nunca entendí del todo de què se trataba. En casa por ser la menor me trataban, como dicen, con pinzas para evitar traumas futuros y con las amigas porque al ser demasiado inocente tenían miedo de que me asustara y las sapeara. Pues en realidad ni una ni otra iban a pasar porque cuando descubrí todo el mundo relacionado al sexo me emocioné tanto que no quería dejar mucho tiempo para practicarlo.
Por lo anterior, mi estilo de vida fue más bien alejado de muchas cosas. Luego, tengo que sumarle el hecho de que, en realidad, hasta mi etapa de bachillerato, no era atractiva en lo más mínimo y pasaba desapercibida por todos lados. Mis medidas en aquel entonces eran 0-0-0 jaja al menos así bromeaba con algunos, pero ciertamente no tenía ni pecho ni nalgas. Mi cabello grasoso, la piel quemada por el sol, los ojos negros y mis rodillas manchadas dejaban mucho que desear.
Eso cambiò cuando una tarde en que estaba sola en casa vi a mi hermano entrar y salir del sanitario con prisa. Como era hora de tomar un baño no lo tomé como algo extraño, pero al entrar para hacer lo mío, en el cesto de basura llamò mi atención una especie de plástico que lanzaba un olor profundo. Lo tomé con cuidado de no tocar los papeles sucios, lo coloqué a la altura de mi cara para verlo de cerca sin comprometer mi higiene y cuando estaba por tocarlo con la mano libre mi hermano da un portazo gritando
- Nooooo, Ava. ¡Deja eso ahí!
Me espantè porque, aunque no puedo explicar por qué, sabía qué hacía algo que no debía desde el principio y eso provocó que tontamente cerrara la mano apretando mis dedos como intentando ocultar ese objeto. El resultado fue una salpicada de semen directo a mi cara, exactamente entre mi ojo derecho y la nariz. De inmediato mi hermano, más asustado que yo tomó papel de baño y me lo pasò por el lugar para limpiarme.
- Por favor, Ava, no vayas a contarle a mamá de esto, por favor. - Me rogaba y yo sin saber por qué le respondía que sì con la cabeza.- De verdad, Ava. Hago lo que sea para ti, pero no digas una palabra. - Me repetía como no creyéndome.
- Esta bien, ya, ya, no te preocupes.
Le pedí que saliera del baño para ducharme y lo hizo. Regresò a la habitación con su amiga que estaba de visita.
Mi hermano es un chico atractivo, siempre lo fue, y en ese entonces, aunque nuestra diferencia de edad era de poco menos de dos años, Lucía mucho mayor, más maduro, responsable y cierto, muy inteligente. Él estaba acostumbrado a salir a hacer deporte, estaba en algunos equipos de la comunidad y tenía bastantes amigos, contrario a mí que prefería hacer las cosas en casa y no hablar demasiado con las personas, no porque no quisiera sino porque me daba miedo y tristeza su rechazo.
Cuando la visita de mi hermano se fue, él llegó a mi habitación y después de que le diera pase se sentó a mi lado.
- Ava, no sé qué tan enterada estés sobre cosas del... ya sabes, sexo...- Hizo una pausa para ver mi reacción.- Pero es algo que comencé no hace mucho y lo estoy disfrutando. Si tú dices algo a mamá, todo acabará para mí.
- No te preocupes. Ya te dije que no diré nada. - Esta vez se lo dije con mayor intensidad para que estuviera tranquilo.
Los días pasaron, menos de una semana, pero yo estaba bastante pensativa. Incluso mis padres pensaron que me había pasado algo y hablaron con mi hermano para que me prestara más atención e hiciéramos algo juntos. Dado el momento que tuvimos, èl de inmediato aceptò la orden y prometió llevarme al centro comercial.
Pero en realidad no tenía nada preocupante o algo que debiera ser atendido, al menos así lo creía. Se trataba más bien de otra cosa que me perturbó, pero cambiò mi pensamiento para bien. Cuando mi hermano salió de mi habitación de inmediato abrí mi portátil para hacer una búsqueda que me llevara a entender què había pasado. Escribí varias opciones, pero ninguna de ellas me arrojaba resultados que necesitara hasta que una de ellas, la más detallada, me lo dijo todo y caí en cuenta.
Al leer las últimas palabras de aquel artículo me di cuenta de que mi entrepierna se sentía diferente. Un punzón se había hecho presente durante la lectura y al tomar consciencia fue más intenso, además de que sentía como si me hubiera hecho pipí. Me toqué despacio y quedé sorprendida porque mi panty estaba húmedo de verdad. Una vez más fui al baño, pero estaba ocupado por mi hermano y le dije que debía entrar de urgencia. Èl no dudo en salir y preguntò si todo bien. Al verlo, no fue lo mismo. Era increíble como podía cambiar la vida en tan solo unos minutos. Ahora mi hermano parecía mucho más grande, notè sus músculos, los brazos adornados con sus venas, el mentón grueso y sus ojos tan lindos. El punzón regresò y después de mover la cabeza en señal de afirmación me metí de inmediato a limpiarme.
Nunca voy a olvidar la sensación que tuve cuando pasé una toalla húmeda y después papel higiénico por mi v****a. Fue maravilloso y el punzón del que les hablo se convirtió en una bomba. Terminé ahí y regresé al portátil. "Què significa sentir en tu v****a cuando pasas un papel o toalla con los dedos". Habìa descubierto la masturbación.
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