Cuando me desperté, con solo ver el reloj supe que Eric ya se había ido. Iban a ser las once. Aparecí en la cocina y Dominick revoloteó al rededor de mí para servirme el café y un desayuno recién hecho. No estaba acostumbrada a que me sirvieran nada, ni a que me dieran tanta atención, así que escapé en cuento pude. Olivia me llamó justo cuando iba llegando al salón y me senté para hablar con ella por medio de una videollamada. Lo primero que hizo fue observar el lugar en el que estaba, así que rápidamente encaminé la conversación. —¿Cómo está mi ahijada? —pregunté con verdadero interés. Al instante, mi amiga sonrió. —Creo que le está saliendo su primer diente —me contó—. Todo lo que ve, quiere morderlo. Yo también sonreí, sin poder evitarlo. —Entonces hay que ponerle a Eric delant

